Bienvenido al Blog de RAUL SANCHEZ QUINTERO

Quizás uno entre los últimos que, sin esperar hacerse un día profeta, claman en el desierto contra ciertas injusticias interesadamente toleradas por los altos poderes de la sociedad humana. Los profetas que clamaban en el desierto han desaparecido con la aparición de Internet. Ahora los que se cuidan del efecto de las llamaradas de sus palabras son los mismos de siempre, poderosos cazadores en oposición a Yavé, ensoberbecidos por el continuo uso y abuso de "las mieles del poder", cito: los hermanos Castro, Teddy Obiang, el Ogro de Birmania y la dinastía Kim. De manera que, a partir de este punto de encuentro, podré compartir con todos aquellos que así lo deseen, mis inquietudes, opiniones, resentimientos y propuestas. Y así es que me tenéis aquí, en esta hermosa playa africana, junto a mi mascota que es mi familia y junto a este inmenso mar que a todos nos une.




jueves, 26 de abril de 2012

La Habana de todos los Santos (y II)

La infancia del Hombre se perdió en los recuerdos que se llevó a la tumba. Hoy podemos afirmar con certeza que fue una infancia infeliz, junto a una madre abandonada a su suerte por el marido que nunca reconoció a su hijo. De manera que el niño que alguna vez fue el Hombre, registrado y bautizado única y exclusivamente por su madre, recibió el nombre de Rubén Zaldívar y se crió en un batey miserable cortado por guardarrayas donde los guajiros amarraban caballos a los portales de los bohíos. Todo conspiraba en su contra. Y estigmatizado por su único apellido, el color de su piel y la singularidad de sus rasgos (algún cronista llegó al delirio descriptivo considerándolo hijo de hombre chino y mujer negra), muy poco, o nada podía esperar conseguir en aquella Cuba detenida en el tiempo a pesar de tantas revoluciones.

El primer empleo del joven Rubén Zaldívar lo fue el de guardabarreras de ferrocarril en su localidad de residencia, el poblado de Banes, ubicado en la zona más oriental de la Isla. Cómo, cuándo y por qué ingresó en el ejército son tres preguntas de las cuales sólo la última no necesita respuesta, aunque posteriormente, cuando se hizo famoso, se aclarara la figura de su presumible progenitor como la de un sargento del Ejército Libertador que sirvió a las órdenes del general Maceo. Pero ni siquiera sus apologistas han querido urgar demasiado en este pasado tormentoso y han preferido siempre dejarlo todo entre brumas, insistiendo en las dificultades y el interés por superarlas de nuestro biografiado.

Se ha fijado como su fecha de nacimiento el día 16 de enero de 1901. Se sabe que ingresó en el ejército veinte años después y que, en 1925, consiguió agenciarse en unas oposiciones el empleo de Cabo. Así fue trasladado, desde la cuarta compañía del Batallón número 1 de la guarnición de La Habana, a la Guardia Rural, un cuerpo en el que, un año más tarde, ascendió a Sargento.

En el ejército encontró la seguridad económica y las posibilidades de superación que su humilde progenitora no le pudo ofrecer. Aprendió a leer y escribir, recibió la enseñanza elemental básica y adquirió disciplina en el más genuino sentido de la expresión. No sabemos si tuvo padrinos que le facilitaran encauzar sus aspiraciones en las fuerzas armadas, pero lo cierto es que logró sus objetivos y que, habilidosamente, dirigió su preparación de forma inteligente, evadiendo las especialidades puramente militares, que limitan el horizonte del hombre que hay dentro de cada soldado. Así fue que se graduó mecanógrafo y taquígrafo garantizándose un futuro si dejaba el uniforme.

Durante su primer destino en la guarnición de la capital, tuvo la suerte de servir en la escolta del Presidente del Gobierno -Alfredo Zayas- y de utilizar a voluntad la nutrida biblioteca de la finca presidencial. Zayas -como ya hemos dicho- lo sobrenombró Polilla, calificativo que tiene en Cuba un carácter laudatorio. Esta fama de aplicado al estudio entre los soldados le valió para que le designaran secretario de actas en la memorable asamblea en la que percibió Sergio Carbó la posibilidad de un golpe militar.

Embarcó en aquella aventura. Pero, conservando la distancia, se situaba siempre detrás de Pablo Rodríguez, que era quien daba la cara como capitán de la revuelta, mientras él esperaba su oportunidad confiado en que, las limitaciones de Rodríguez -incapaz de pronunciar un discurso y, mucho menos, redactar un documento- contribuyeran a su encumbramiento personal. Porque ya sabía donde estaba el poder y tenía conciencia de su valor como elemento decisivo en el desarrollo de los acontecimientos. Esto también explica su comedida respuesta a la sugerencia de Carbó antes de firmar una proclama de las fuerzas coaligadas contra la dictadura machadista.

-¿Le pongo General?  -le preguntó Sergio Carbó-.
-Déjeme de Coronel -fue la respuesta de Fulgencio-.
Desde principios de 1934 hasta finales de 1940 la isla de Cuba estuvo sometida a los dictámenes de un gobierno militar maquillado de civilismo y liderado tras bambalinas por Fulgencio Batista, apoyado por la oligarquía criolla y un sector muy importante de la población que, a través del ejército, los cuerpos de seguridad y los servicios públicos mejoró sus condiciones de vida a expensas del negocio a que daba lugar la política.

La primera fase del plan batistiano para consolidar el poder pasaba por la desarticulación de los grupos "de acción" que sobrevivieron a la lucha contra Machado y estaban impregnados del prestigio de la victoria. La eliminación física de sus principales dirigentes y la escapada a los exilios de los que vieron amenazadas sus vidas se tradujo en el primer éxito parcial conseguido por el gobierno militar en esa dirección. Paralelamente, Batista maniobró con inteligencia para desactivar hasta donde fuera posible las leyes grausistas, sin suprimirlas para no irritar a la población e ir ganando tiempo hasta conseguir galvanizar la vida pública.

En el ínterin de este período, se había producido la Guerra Civil Española y un millar de jóvenes cubanos, muy politizados, viajó a la península para integrarse en las Brigadas Internacionales que defendían la República. Este hecho también facilitó las cosas al gobierno que se quitó de encima la presión de estos combativos activistas y así la pax batistiana ganó espacio sin mucha resistencia.

En abril de 1939 la guerra en España terminó y los brigadistas cubanos regresaron a La Habana marcados por aquella experiencia dramática. Asimismo, muchos españoles, en un flujo ininterrumpido, siguiendo los más excéntricos itinerarios, arribaron a la Isla para vivir el exilio. En lo que a los "retornados" respecta, no tardaron el volver a sus andanzas, mientras muchos exiliados españoles se integraban al laborantismo en organizaciones y grupos.

Pero ahora era Europa la que estaba al borde de la guerra y las naciones del continente americano veían renacer las expectativas de una rápida recuperación económica a expensas de la hecatombe en el Viejo Mundo. La maquinaria industrial norteamericana se afincaba aceleradamente y sus requerimientos de materias primas superaban todas las previsiones. El azúcar, el tabaco, los alcoholes y los metales no ferrosos, pero estratégicos, iban a proporcionar al país una posibilidad antes sólo vislumbrada, de un rápido desarrollo económico.

Una fuerte corriente migratoria se produjo entonces y, a la Isla, comenzaron a llegar hombres y mujeres de las más diversas regiones del mundo: jamaicanos y haitianos de las islas vecinas, chinos, judíos, árabes, etcétera.

En medio de tal optimismo y con los cabos atados Fulgencio, mejor asesorado esta vez, convocó una Asamblea Constituyente e hizo al legislativo asumir las leyes del año 1933 con el beneplácito de los sectores vinculados a su dictadura. Así que, cuando estalló la guerra en Europa, Cuba estaba pacificada, debidamente organizada y con todo su potencial productivo dispuesto para aprovechar la ocasión. Un período de Vacas Gordas que iba a propiciar el triunfo de la candidatura de Batista en las elecciones presidenciales que se anunciaban para el período 1940-44.

Don Ramón Grau volvió a ser el adversario a derrotar. Esta vez en su condición de candidato a la presidencia del gobierno por el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), fundado en 1933 en la Universidad de La Habana a partir de la plataforma histórica del fundado en 1892 por José Martí para dirigir la guerra por la independencia de Cuba y Puerto Rico.

Aunque de su precedente apenas tomaba las siglas y alguna que otra concepción, los Auténticos, representaban una opción fiable que apoyaba su discurso en el recuerdo de los sucedidos en el transcurso del tiempo durante la primera administración de Don Ramón. Pero las limitaciones de proyección Auténticas todavía hoy giran sobre el mismo círculo vicioso y continuan -¡a estas alturas!- reprochando a Batista su herencia mulata -en palabras de Mongo Grau, sobrino de Don Ramón-, antes de ocuparse de los sucedidos y de las fechorías que, según ellos, cometieron los batistianos para alterar los resultados en el conteo de votos electorales y garantizar el triunfo de su candidato. Mongo Grau habla de colegios electorales incendiados y millares de boletas alteradas. También se acusa al Partido Socialista Popular de apoyar a Batista, algo absolutamente cierto y lógico después de haber sido legalizado por el gobierno en funciones, actuando ambas partes en sintonía con el idilio modélico Stalin-Roosevelt.

Ganó Batista aquellas elecciones, pero también ganaron los Auténticos que, a partir de entonces, ampliaron sus bases considerablemente. Como estaba previsto, el estallido de la Segunda Guerra Mundial estimuló las actividades económicas en América y Cuba, tan lejos de Dios como próxima a los EE.UU, se benefició en estas circunstancias. Los inversores extranjeros ahuyentados con la aplicación de las leyes de 1933 volvieron a casa y un notable crecimiento de la industria y los servicios se tradujo en un estado de bienestar económico hasta entonces desconocido. Los precios del azúcar subieron como la espuma durante aquellos cuatro años de legislatura y, con la demanda, el aumento de la producción se trajo consigo un replanteamiento de las infraestructuras, la multiplicación de la actividad agropecuaria con la desaparición del desempleo rural y el incremento de los servicios en las urbanizaciones. La producción de energía eléctrica superaba ahora, muchas veces, el registro de los años anteriores y los medios de transporte automotores, públicos y privados, causaban por su gran número admiración.

Los generales de Batista, la nueva casta militar surgida de la revolución del 33 constituían, junto a sus oficiales, un ariete que despejaba cualquier duda acerca de la debilidad o fortaleza del régimen. Negros y mulatos muchos entre ellos, de origen humilde la mayoría, las elevadas posiciones que ocupaban en las fuerzas armadas reivindicaban las insatisfacciones heredadas desde 1901, cuando el gobierno interventor norteamericano licenció arbitrariamente a la gran masa de soldados mambises, en inmensa mayoría negros y mulatos por considerar, en palabras de Don Manuel Moreno Fraginals, que era una fuerza no controlada y no reconocida oficialmente, pero imposible de ignorar. Añadiendo el mismo autor: "un primer paso, aparentemente inocente para solventar la situación fue no mencionar el color de la piel en las planillas de licenciamiento. De esta manera se evitaba que alguien, contando expedientes, diera razón a España cuando afirmó que la Guerra de Cuba era Guerra de Razas".

Ante la luz de estos razonamientos, se comprende perfectamente el origen de la popularidad de Batista entre ciertos estamentos de la sociedad cubana. Si lo echó todo a perder forzando a cada momento las circunstancias o porque a veces las acciones de sus subordinados se le escapaban de las manos, eso no significa que pueda obviarse el rol que, como personaje principal, en su momento, jugó en el proceso natural de desarrollo de las fuerzas sociales y la integración de la nacionalidad cubana.



Bibliografía

1.- "Fabulario. Retrato de una época".
     Mario Kuchilán.
     Ediciones Huracán. La Habana 1967.

2.- "Mongo Grau. Cuba desde 1930".
     Mongo Grau.
     Editorial Agualarga 1997.

3.- "Retorno a la Alborada".
     Raúl Roa.
     La Habana 1965.

4.- "La Revolución del 30 se fue a Bolina".
     Ídem.

5.- Programa de la Joven Cuba.

6.- Artículos publicados en la revista Bohemia.


La Pentarquía y Batista. Portela, Irizarri, Franca, Grau, Carbó y Batista. Foto publicada en la revista Bohemia.


Batista se dirige a la multitud desde el balcón del Palacio Presidencial, a su izquierda Carlos Prío Socarrás y don Ramón Grau San Martín, a su derecha Carlos Miguel de Céspedes.


Una foto poco conocida de Batista y sus oficiales en los años 30.
   


    Manifestación en apoyo del gobierno de Batista. 

martes, 24 de abril de 2012

La Habana de todos los Santos

"Todo lo hizo Olofi. Todo es de Olofi. Hizo el mundo, los santos, los hombres, los animales, y luego les dijo: Ahora arréglense ustedes".



Fulgencio Batista, el hombre fuerte de Cuba durante dos décadas ha sido juzgado siempre con inaudita severidad, conceptuado causal de todos los males para el país y sus gentes por los siglos de los siglos. En realidad, sin embargo, Fulgencio no fue peor ni mejor que sus predecesores en el cargo de Jefe de Gobierno, sin dejar de considerar que su inmediato sucesor le ha superado en todos los aspectos. En su favor, en cambio, se puede señalar sin interés alguno en justificar su mal proceder que el país que gobernó, por joven en el mundo de las naciones independientes, carecía de la solidez institucional propia de las naciones viejas y de una nacionalidad -cubanidad- integrada e integradora. Presente griego que nos dejó el colonialismo a los cubanos con la carta de independencia: una sociedad estratificada y racista gobernada por una oligarquía criolla afecta a una perversa auto-glorificación.


Batista llega a la presidencia después de Gerardo Machado -el último general histórico y el primer en transformarse en dictador- y la vida política cubana adquiere una nueva dinámica con el activismo de una clase pequeño burguesa emergente, no vinculada al patriciado y estrechamente relacionada con el estamento español remanente, enfrentada a la ilegalidad machadista. Su fulminante ascensión obedece a las necesidades de esta revolución que no puede consolidar su triunfo sin el apoyo de un ejército cuyos suboficiales y soldados -mulatos, negros y guajiros- comparten la misma miseria. Hombre de origen humilde, impureza de sangre, solar desconocido y mediana instrucción, la popularidad entre la tropa del Sargento Jefe del Ejército Revolucionario: Fulgencio Batista y Zaldívar marca, por carambola, un hito en la historia del proceso social cubano y señala un momento crucial en el camino hacia la consolidación de la nacionalidad y la subsecuente estabilización de la vida pública a través del ascenso social de muchos negros y mulatos, que no prosperó por la aparentemente eterna incapacidad cubana para lograr un consenso en ese sentido. Las marujerías de sus patrocinadores, los pentarcas: tan ilustrados como pícaros personajes, lo impulsó a la disidencia. Consejeros tuvo. Había aprendido que el mando del ejército significaba la suma del poder en Cuba.

La tradición oral señala a Sergio Carbó, un destacado periodista vinculado a las fuerzas de izquierda, como promotor de la brillante idea. En una fortaleza de la capital, una asamblea de soldados y sub-oficiales autorizada por el Alto Mando, discutía las necesidades de las tropas para acordar y elevar a la superioridad sus reivindicaciones. Hoy sabemos aquellas demandas no superaban la conveniencia de un nuevo modelo de uniforme, el derecho de los soldados a usar gorra de plato y el cobro de los salarios atrasados. En opinión de Carbó era perfectamente posible, con una simple vuelta de tuerca, transformar aquella asamblea en un levantamiento que, de forma incruenta y fulminante, dada la superioridad que suponían los complotados, se haría con el control absoluto del ejército. Presidía la asamblea el sargento de primera Pablo Rodriguez, actuaba como secretario de actas el sargento taquígrafo Fulgencio Batista. Ambos hombres aceptaron la propuesta de Sergio Carbó.

La historia que referimos se inicia pues el 4 de septiembre de 1933. Ese día, un levantamiento militar comandado por los sargentos Rodriguez y Batista asumió el control de todas las unidades militares en la Isla y dió el golpe definitivo a la dictadura del general Machado. El dictador derrocado escapó a las Bahamas y un gobierno colegiado, en representación de todas las fuerzas y grupos políticos que habían participado en la revolución, asumió la jefatura del gobierno para inmediatamente delegarla en la persona del doctor Ramón Grau San Martín, muy apreciado por los estudiantes universitarios. Fulgencio Batista fue ascendido por los pentarcas a coronel y Pablo Rodriguez asumió la jefatura de las fuerzas armadas nombrado por Don Ramón; pero la suerte estaba echada y el destino de Batista se unía de modo mágico al de la República. Cuatro meses más tarde ya era el hombre más poderoso del país.

La primera esposa de Batista se nombraba Elisa Godínez y ejercía de lavandera cuando el joven matrimonio residía en la calle Tamarindo, en la ruta que fue de los tranvías primero y de las guaguas después. En aquel entonces, Batista era sargento de segunda y completaba sus emolumentos dando clases de taquigrafía en una academia particular que radicaba en la calzada de Jesús del Monte, a la altura de la calle Lagueruela en la barriada de La Víbora. Hasta ese lugar se trasladaba desde su casa todas las tardes en un "tres patás" que de alguna forma había conseguido agenciarse, probablemente durante su destino en la guardia personal del presidente Alfredo Zayas.


El periodista de origen chino Mario Kuchilán, que se interesó en biografiar a Batista después de ingerir contra su voluntad una generosa ración de palmacristi en una estación de policía batistiana, atribuye a Zayas uno de los más presentables sobrenombres que tuvo Fulgencio, el de Soldado Polilla. La ración de palmacristi le fue administrada a Kuchilán por haber publicado en el diario -para el cual trabajaba- un dibujo burlón que llevaba por título: "Él iza la bandera". Lo de Soldado Polilla le fue adjudicado a Batista porque el presidente Zayas lo sorprendió más de una vez leyendo durante el cumplimiento de sus guardias y eso le pareció encomiable.


Otros sobrenombres tuvo, antes y después de haberse elevado al trono de Cuba. Entre los primeros figuran el de Nemo o Memo y el de Mulato Lindo, con el cual le bautizaron sus compañeros en las fuerzas armadas. Después del triunfo de la revolución contra Machado recibió el ostentoso calificativo de: "Este es el Hombre", o "El Hombre". Una sentencia debida al sabio cubano Don Fernando Ortiz que, en una ocasión dijo: "Lo que Cuba necesita es un Hombre". Y por último, ya en años de su dictadura, relativo a su aspecto físico y a su localidad de nacimiento, Banes, donde se habían realizado notables descubrimientos arqueológicos precolombinos le salió el de "Indio", o "El Indio". Divulgándose entre la población la leyenda de un indio, "un ser", que se manifestaba periódicamente y velaba por su salud y seguridad.


El segundo matrimonio del Honorable Presidente de la República, Mayor General Fulgencio Batista Zaldívar lo fue con Martha Fernández Miranda, una muchacha de elevada estatura a la que conoció después de atropellarla con su coche en la Quinta Avenida. Un encuentro fortuito y brutal. Martha paseaba en bicicleta, el chofer de Batista no pudo evitar la colisión. Y el general pretendió superar tal desastre presentándose en el hospital donde se recuperaba la chica con un ramo de flores. Al poco tiempo hubo boda y campanas al vuelo.


Para la sencilla Martha Fernández Miranda la vida adquirió, a partir de entonces, una enorme gama de satisfacciones. De un plumazo, pasó a ser la Primera Dama de la República y sus aduladores comenzaron a llamarla Martha del Pueblo. A su marido lo trató siempre de General, al menos en público, y su actividad personal fue discreta y más bien vuelta hacia el interior de su propio ámbito, como una mujer árabe que camina por la calle detrás y a una cierta distancia del padre de sus hijos. Separarse legalmente de Elisa fue para Batista una verdadera pesadilla, pues tenían ambos una hija en común con problemas mentales y Elisa le pasó factura por sus sacrificios anteriores. Pero al Hombre no se le negaba nada en aquella isla de aventura y ensueño.


En sólo cien días, el gobierno presidido por Don Ramón Grau imprimió un impulso decisivo al proceso social cubano, hasta entonces aletargado en el espíritu de sus instituciones mediatizadas. Integrado por personalidades de las más diversas tendencias ideológicas, entre las cuales prevalecían izquierdistas y nacionalistas, el gobierno de Don Ramón redactaba y aprobaba, una tras otra, disposiciones y decretos que revolucionaban la vida en la Isla.


Así quedó sin efectos la Constitución de 1901, redactada a instancias del gobierno interventor norteamericano sobre la base y el modelo de la Constitución de las Estados Unidos de América y fue promulgada la ley del 50% que obligó a los empresarios a contratar una mitad de la plantilla de trabajadores cubanos, algo que, asombrosamente, no sucedía. Decretos sobre las condiciones de pago para proteger a las familias arruinadas y una ley de Usura que establecía el máximo interés a pagar por un préstamo en el 12%. El reconocimiento de los derechos electorales de la mujer. Y la autonomía universitaria, un reclamo de los estudiantes.


Del Ministro de Gobernación de Grau, Antonio Guiteras Holmes, comentaba el pueblo que dormía con la estilográfica y los folios vírgenes al alcance de la mano y que, a la manera de los poetas surrealistas, tomaba notas a medianoche de las ideas que, para nuevas leyes, se le ocurrían en la vigilia. A él se debe el proyecto para la nacionalización de la empresa eléctrica con el objeto de abaratar el servicio a la población.


Era Guiteras un hombre insertado en su tiempo, y sus avanzadas ideas sostenían un discurso de singular equilibrio entre las propias al socialismo -evitando caer en la órbita soviética- y el nacionalismo de extrema derecha, de moda entonces en Europa y representado por la organización revolucionaria primero y partido político después, ABC, que luchó con inaudita ferocidad contra la dictadura de Machado y, tras el triunfo se radicalizó, creando los destacamentos paramilitares Camisas Verdes, en el estilo de sus congéneres de Italia, Alemania y España. Consecuentemente, la organización que creó y dirigió hasta su muerte, "La Joven Cuba", actuó sobre una plataforma que sintetizaba elementos de los más radicales programas, comunistas, socialistas y nacionalistas.


La urgencia de Guiteras trataba de minimizar la capacidad de reacción de las fuerzas conservadoras que él sabía, y así sucedió, saldrían a la palestra a defender sus intereses amenazados. Desde la Embajada de los Estados Unidos de América se había dado la voz de alarma y un buque de guerra de ese país entró y ancló en la bahía de la capital de la Isla amparado en la Enmienda Platt y desafiando la autoridad del gobierno cubano. Entrevistado por un periodista norteamericano -refiere Mongo Grau, sobrino del presidente- , Don Ramón no suavizó su lenguaje respondió a la pregunta: "¿Qué haría si desembarcaba la infantería de marina?" en los siguientes términos: "Exactamente lo que el presidente de los Estados Unidos si un ejército extranjero desembarcaba en su país".


El caso quedó entonces visto para sentencia y, una semana más tarde, los tanques de Batista rodearon el Palacio Presidencial. La familia Grau se acogió al asilo político que la brindó la embajada de Méjico y un gobierno militar encubierto en la representatividad de una sucesión de presidentes sin voz ni voto gobernaría la Isla desde aquel momento hasta 1940.


Las reformas decretadas por el gobierno Grau quedaron detenidas en el tiempo y los más representativos luchadores de la causa nacionalista partieron al exilio, tras el fracaso de una huelga general reprimida con violencia. Antonio Guiteras murió en un enfrentamiento a tiros con las fuerzas del nuevo régimen cuando pretendía abandonar la Isla clandestinamente, en una embarcación.


(Continuará...)

domingo, 8 de abril de 2012

Las tres B

Don Francisco Dionisio Vives fue, en dos ocasiones, Capitán General de la Isla de Cuba.  En los textos escolares , se le dice, a los niños cubanos que su administración fue fatal para la sociedad de la época porque promocionó la corrupción entre las clases populares en todos los sentidos.  
La perspectiva que nos obsequia el tiempo, sin embargo, lo pone todo en su sitio y, la actuación de Vives en Cuba no deja de evidenciar una profunda comprensión del contexto social cubano.  Fue por este motivo que en su presentación ante la corte y juicio de residencia tras su primer mandato, al  pedírsele opinión acerca de lo que considerara oportuno para el mejor gobierno de la Isla y el apaciguamiento de sus habitantes, casi siempre revueltos, no vaciló en recomendar la aplicación de su plan de las tres B.
¿Pero cómo? ¿De qué se trata?
"Pues todo muy sencillo" -respondió Vives-.  "Baile, Baraja y Botella".
Lo que ha venido después ha certificado la certeza de Vives al evaluar "la superestructura" .  El tiempo ha transcurrido, pero la mentalidad de la población local sigue siendo la misma.  El castrismo, en cambio, ha aplicado al dedillo sus recomendaciones notablemente efectivas, incluso hoy.  "!Baile, Baraja y Botella!

miércoles, 4 de abril de 2012

Un "Yanqui" en las azules aguas de "Yemaya" (y IV)

La última estancia de Ernest Hemingway en Cuba se inicia en enero de 1960 y se extiende hasta el verano de ese año. Ha triunfado la revolución contra Batista y el dueño del país lo es ahora Fidel Castro. Hemingway se manifiesta favorablemente con respecto a ese cambio político que aleja del poder al odiado tirano, culpable de la muerte de uno de sus perros favoritos en finca Vigía. Y no duda en recibir los parabienes del nuevo hombre fuerte del país, al que conoce personalmente en una competición de pesca a la altura del Castillo del Morro, que para complacencia de sus aduladores, gana el jefe del gobierno cubano.

El escritor asiste a la celebración de este triunfo con expresión escéptica en su semblante. Y, aunque hubo comentarios de que estaba disgustado por la evidencia del fraude en el veredicto de los jueces de línea, no dijo nada en contra que trascendiera el resultado final de la competición.

Estaba enfermo.

No se encontraba en condiciones de escribir con la precisión, intensidad y sentido común que le caracterizaba, pues su mente había perdido facultades.

Los victoriosos revolucionarios cubanos, enfrentados a la administración norteamericana, no perdían oportunidad para implicarle y sacar partido en beneficio de la causa. Por finca Vigía pasaron todos los intelectuales de izquierda que visitaron La Habana en este período, el agente del KGB enviado por Moscú para evaluar la situación y el Ministro de Exteriores de la Unión Soviética. Hemingway los recibe con amabilidad, brinda y se hace fotografiar con ellos. En el ocaso de su vida sigue produciendo toneladas de información para la prensa escrita, a la que ahora se suma la televisión. Es un showman incombustible que hace de la causa que es su vida cualquier causa, situándose siempre en el centro del huracán.

En ese momento la revolución cubana es popular y sus expectativas formidables. De todo el mundo llegan a La Habana reporteros, espías, artistas, políticos. Los habaneros viven de cara a la calle y todo cuanto ocurre se enfrenta desde un punto de vista colectivo.

De aquellos que se han enfrentado al nuevo régimen y han sido apresados nadie, por el momento, sabe nada. Y apenas saben algo los familiares de fusilados y encarcelados. El resto del pueblo vive al pie de las consignas: "¡PAREDÓN PARA LOS TRAIDORES!" "¡PATRIA O MUERTE!".

El viejo escritor sonríe y los periodistas vuelven a fotografiarle. Después se despide de ellos amistosamente. Toma el avión, se marcha a España. Pero está muy enfermo y decide retornar a América.

El círculo de su vida se cierra.

Ingresa en una prestigiosa clínica donde tratan, sin lograrlo, de aliviar su dolor.

En la clara mañana de un domingo de julio se vuela la tapa de los sesos con una escopeta de dos cañones en su casa de Ketchum.

Es la hora del chupinazo de las fiestas de San Fermín en la ciudad española de Pamplona.



Bibliografía:

1.- "Hemingway en Cuba". Norberto Fuentes. Editorial Letras Cubanas, 1984.
2.- "Un Reportero llamado Hemingway". Norberto Fuentes. Arte y Literatura. 1984.
3.- "Hemingway". Antony Burgers. Salvat. 1987.
4.- "Cuba y Hemingway en el Gran Río Azul". Mary Cruz de Zárate. Ediciones Unión. 1981.
5.- "El Joven Fidel Castro". José Pardo Llada. Plaza y Janes.

Un "Yanqui" en las azules aguas de "Yemaya" (III)

La razón del crimen parece primero que nada una "vendetta"; pero no se puede despreciar la tesis del encontronazo de criterios entre la víctima y sus victimarios: verdaderos cerebros del crimen y presumibles miembros de una banda armada descabezada unos meses antes por los partidarios de Manolo.

El desgraciado incidente ocurrió la noche carnavalera del 22 de febrero de 1948. Hemingway intercaló el sucedido en su cuento: "THE SHOT", traducido y publicado en la revista BOHEMIA el día 6 de mayo de 1951.

"Ha sido acusado falsamente otras veces, pero dice ser amigo de un amigo suyo. Un hombre muerto a tiros en la calle. Un hombre que nunca robó un níquel -cinco céntimos de peso- ni poseía fortuna personal; que había sido magnífico en el backfield del equipo universitario. Un hombre que, al momento de morir, era Director Deportivo de la República. Y nadie ha sido castigado por su muerte.

Ese amigo había tenido, quizá, la mano ligera con el gatillo, pero nunca se supo que matara a quien no debía. Así y todo, cuando lo asesinaron desarmado, solamente llevaba en el bolsillo 35 centavos y no tenía cuenta en banco alguno".

Dice Pardo Llada:

"Hemingway, un admirador de los hombres de acción, tenía simpatía por Manolo Castro que lo visitó muchas veces en su finca de Santa María del Rosario, en unión del español Federico Albarrategui, vecino del escritor, que era socio de Manolo en el negocio de "EL CINECITO".

"Manolo Castro acompañó a Hemingway en algunas pesquerías y juntos almorzaban frecuentemente en un modesto restaurante del pueblo pesquero de Cojímar, a doce kilómetros de La Habana. (Donde Hemingway sitúa a su héroe de "EL VIEJO Y EL MAR").

"Por la muerte de Manolo Castro -testimonia Pardo Llada- fueron detenidas veinte personas, entre ellas Gustavo Ortiz Fáez -acusado como autor directo del atentado- José de Jesús Jinjaume, Justo Fuentes, Armando Correa y Guillermo García -alias Billiken- . Contra Fidel Castro se dictó orden de detención, por declaración de un policía que dijo haberlo visto a media cuadra del lugar del atentado, minutos después del tiroteo.

"Al día siguiente, durante el entierro de Manolo Castro, uno de los incondicionales del dirigente universitario, el sargento de la policía Oscar Fernández Caral, gritaba indignado que Fidel Castro había sido el asesino. En el cementerio, la oración fúnebre estuvo a cargo de dos jóvenes abogados, amigos íntimos de Manolo Castro: Eduardo Corona y Alfredo Yabur. Ambos acusaron por su nombre a Fidel Castro como responsable del asesinato".


(Continuará)

viernes, 30 de marzo de 2012

Un "Yanqui" en las azules aguas de "Yemaya" (II)

No es como para asombrarse. Desde siempre Finca Vigía había sido un centro de reuniones donde los refugiados españoles se sentían muy a gusto. Y es evidente que, a través de ellos, el escritor recibía información pormenorizada acerca del acontecer político cubano y del comportamiento de las "fuerzas vivas".

Los primeros años de la postguerra no habían alejado todavía el eco del redoble de tambores y las andanzas antisubmarinas de Hemingway -que un día provocaron la hilaridad de los agregados militares de la embajada de su país en La Habana- seguían comentándose en aquellas tertulias.

Los invitados le hacían la pelotilla y el anfitrión, muy complacido en su vanidad, desarrollaba ante ellos, entre jaibol y jaibol, otros planes descabellados para batallas imposibles.

Pero la tormenta estalló cuando Trujillo amenazó con denunciar a Cuba ante el Tribunal Internacional y la prensa cubana se hizo eco de la noticia.

En su edición del día 17 de octubre de 1947, la primera plana del "DIARIO DE LA MARINA" dedicaba cuatro párrafos a reseñar la noticia y otros cinco, a continuación, para referir la presumible participación del escritor norteamericano.

Esta vez, Hemingway, tuvo que huir, dado el tremendo peso que tenía la acusación. Pero es también un error generalizado atribuir aquella operación a una simple maniobra populista del gobierno Auténtico, propuesta por José Manuel Alemán, ministro de educación y aprobada por el Jefe del ejecutivo.

En realidad se trataba de un fabuloso negocio de venta de armas, excedentes en el arsenal norteamericano después de la guerra. Negociación urdida por espabilados especuladores en complicidad con Alemán y la oficialidad al mando del cuerpo expedicionario.

Así que para amenazar a Trujillo, adquirieron armas los organizadores de la invasión con dinero obtenido de los gobiernos antes mencionados. Para defenderse de la agresión, "Chapitas", -que era así como apodaban en Cuba y Santo Domingo a Trujillo- adquirió también armas.

De alguna manera los promotores del incidente consiguieron que el proveedor de ambas partes fuera el mismo. El negocio cerró con ganancias substanciales. Y los políticos de turno rentabilizaron el suceso, que la prensa expuso con todos sus detalles. Tras lo cual, el ejército cubano recibió órdenes de intervenir y desarticular la operación.

Cuatro meses más tarde, cuando la efervescencia de los hechos relacionados con la expedición frustrada por las autoridades en Cayo Confites iban quedando en el olvido que sucede al silencio de la prensa, el asesinato a sangre fría de un hombre del gobierno estremeció a los habaneros.

Manolo Castro del Campo, que se había distinguido como activista político mientras hacía ingeniería en la Universidad de La Habana y ostentó los cargos de Presidente de la Asociación de Estudiantes, así como de la Federación Estudiantil Universitaria, y a la sazón desempeñaba el cargo de Director Nacional de Deportes, fue muerto por una ráfaga de ametralladora a la salida del cine del que era copropietario, "EL CINECITO", situado en la céntrica esquina que hacen las calles San Rafael y Consulado.

Sus asesinos escaparon y nunca fueron identificados, aunque se cursó una investigación y se detuvo a unas veinte personas.





(Continuará) 

miércoles, 28 de marzo de 2012

Un "Yanqui" en las azules aguas de "Yemaya"

Cuando cayó la dictadura del general Machado, Ernest Hemingway se hospedaba en el hotel "Ambos Mundos", situado en el mismísimo centro de La Habana Vieja y dedicaba las mañanas a la pesca de agujas al curricán a bordo de "Anita", embarcación maniobrable y veloz cuyo propietario y capitán, Joe Russell, se había lucrado con el contrabando de licores durante los años de la Prohibición.

A este bucanero lo conoció Ernest en Dry Tortuga -lugar de leyenda del filibusterismo- y con él a Carlos Gutiérrez, el mejor pescador de peces de pico en el archipiélago cubano.

Con estos dos hombres compartió muchas jornadas aquel otoño y muchos desayunos y almuerzos. La exhuberancia cubana había cautivado al escritor: "Por quince centavos se pueden comprar aguacates para dar de comer a cinco personas" escribía, antes de comentar que los mercados de La Habana aquel año, en un período de tiempo de dos meses y medio, vendieron once mil piezas pequeñas y ciento cincuenta grandes.

Resulta muy significativo, sin embargo, que la agitación que sacudía la ciudad en aquellos momentos no le impulsara a escribir algo al respecto y eligiera la temática de la pesca deportiva para iniciar su segundo ciclo periodístico. Aunque sus trabajos posteriores demostraron nada había escapado a su "ojo avizor" y que simplemente se había dedicado a colectar datos para enriquecer su archivo.

Cien días después los tanques de Batista rodearon el Palacio Presidencial y enviaron al exilio a Don Ramón Grau San Martín que había sido elegido por consenso. Pero ya nuestro hombre no estaba en La Habana, a la que regresó dos años más tarde trayéndose otras notas y otras vivencias para trabajar -en la misma habitación del mismo hotel- en una extensa historia que titularía: "FOR WHOM THE BELLS TOLLS" ( "Por quién doblan las campanas")

La idea de alquilar la casa fue de Martha Gellhorn. El barco "cayó en latitud" desde Cayo Hueso. Lo peor llegó cuando Martha se aburrió de todo aquello mientras Ernest se encaprichaba con el país. No tardaron en tomar caminos diferentes. La finca entonces se pobló de criados, gatos, perros y gallos de pelea y Mary Welsh -que sucedió en el trono a Martha Gellhorn- estandarizó la situación con su paciencia china. Así fue como Ernest conservó su devoción por Cuba y, entre viaje y viaje, superó en el tiempo la primera dictadura de Batista, su paréntesis institucional, los dos gobiernos Auténticos y el segundo golpe de estado del Tirano.

En un incidente para él desagradable, uno de sus perros favoritos perdió la vida a manos de un policía que entró en la finca detrás de un prófugo. Por este y otros mil motivos si La Habana siempre le gustó, Batista no, como tampoco le gustó que algunos escritores cubanos, a raíz del premio que le concedió la Academia Sueca, se presentaran en su casa sin previo aviso.

La feliz noticia de haber sido galardonado con el Nobel la recibió junto a Mary Welsh en su casa habanera luciendo una guayabera blanca. El detalle de un gesto dirigido a sus anfitriones de la Isla, que muchos años después sería imitado por el escritor colombiano Gabriel García Márquez fijando una cierta autenticidad caribeña.

La medalla del premio la puso a los pies de la imagen de la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre y donó sus ganancias por la traducción que hizo Lino Novás Calvo para la revista BOHEMIA, de su obra "El Viejo y el Mar" - cinco mil pesos- al leprosario de El Rincón, consagrado a San Lázaro y lugar de peregrinación para centenares de miles de cubanos todos los años.

Los pescadores de Cojímar, su base de operaciones pesqueras en la costa Este de La Habana, le correspondieron con una medalla conmemorativa por la publicación de la novela.

Durante el segundo gobierno de Don Ramón Grau San Martín, Hemingway fue acusado de colaboración con el movimiento revolucionario que organizaba una expedición armada a la vecina isla de Santo Domingo para intentar derrocar al dictador Rafael Leónidas Trujillo.

La operación estaba financiada por los gobiernos democráticamente elegidos de Venezuela, Guatemala y Cuba y el reclutamiento de la tropa corría por cuenta de las organizaciones revolucionarias cubanas que involucraban a los veteranos de la guerra civil española y segunda guerra mundial.

¿Cómo fue reclutado Hemingway?




(Continuará)

                      

martes, 27 de marzo de 2012

Los caminos del Demonio son...

Los caminos del Señor son inescrutables , pero los del Demonio, se perciben a simple vista.  El Saco de Roma fue obra de los soldados de Carlos I, Campeón de la Contrareforma. Santa Juana de Arco terminó sus días en la hoguera, acusada de brujerías, antes de ser elevada a los altares. ¿Y este Ratzinger ?  Jefe de la Inquisición, ultra entre los ultras del conservadurismo romano, de visita        extraoficial en la Cuba de los Hnos. Castro. ¿Es que a esto dedica el tiempo libre ?
Se ha negado a recibir a las Damas de Blanco y no ha tenido contacto alguno con la disidencia  mientras un centenar de cubanos daba con sus huesos en las cárceles; pero lo hará con los familiares  de los dos principales asesinos en libertad que habitan este planeta. ¿Cuál es la reflexión que corresponde?  Nuestra independencia nacional fue obra de la masonería. Nuestras  banderas son masónicas. Nuestros próceres , todos, creyentes y no creyentes, estaban, por regla general, afiliados  a la Gran Logia o alguna otra fraternidad. Y, ante este panorama, ¿qué podemos decir?
Pues que, es tal la repugnancia que provoca este pueblo prostituido con sus gobernantes envilecidos y sus espectáculos abominables que lo mejor  parece ser ignorarlo por completo.  Me pregunto si también Nuestro Señor Jesucristo se hubiera negado a recibir y bendecir a los sufridos disidentes cubanos como acaba de hacerlo su Vicario en la Tierra. ¿O es que estamos ante otra travesura del Demonio?               

martes, 13 de marzo de 2012

Dualismo Medieval en la Cuba de los Castro

Fallece otro cubano en una huelga de hambre y se anuncia queda, de facto, autorizada la venta de casas.  Es exhumado el cadáver de Mariana Grajales y aparece incorrupto.  Hugo Chávez se muere en su poltrona presidencial culpando de todo al Imperio y un nuevo video nos presenta a un Fidel Castro rejuvenecido y esto nos trae a colación  aquella declaración del presidente norteamericano George W. Bush de que, los EEUU, no admitirian más castrismo en Cuba sin Fidel Castro. 
Con todos estos elementos es que debemos reflexionar acerca del inmediato futuro de nuestro país.  En primer término, un colapso del chavismo en Venezuela choquearia la frágil economía cubana.  Se impone, por consiguiente, garantizar de alguna manera el control sobre la población procurando con hábil cosmética que todos parezcan estar tan contentos como felices con lo que les sucede.  De la madre de los Maceo no hay que decir que todo esto  se presta a una monumental manipulación en la que tomarán posiciones destacadas los santeros, espiritistas y secretarios generales del partido en las provincias.  Se trata, en definitiva, de satisfacer los placeres de la carne y del espíritu de los cubanos.






domingo, 25 de diciembre de 2011

Los Pinos Nuevos

Doctrina de Año Nuevo

Durante más de medio siglo, el castrismo, ha mantenido un ejército desproporcionado que justificaba con el soporte  de disuadir a un presunto agresor extranjero que identificaba como los Estados Unidos de América. Llegada a su fin la Guerra Fría, la tal doctrina perdió todo su sentido, porque esa presumible resistencia a un ataque frontal de la Primera Potencia Militar del  Mundo había perdido su lugar  en la interacción que hasta entonces existió entre los ejércitos del Bloque del Este. 
Sólo en su soledad , el andamiaje militar del castrismo comenzó a perder efectividad hasta llegar al esperpéntico panorama de la actualidad. Pero: ¿En cuánto puede tasarse el gasto militar en el que ha incurrido el castrismo a lo largo de su dilatada gobernación ?  ¿Cuántos miles de millones de pesos, rublos, dólares o euros se ha tragado el retrete de ese ejército que ya está más que claro no sirve para nada hoy en día, cuando bastarían seis decenas de misiles lanzados desde un submarino  para liquidar el régimen y enviar a un exilio dorado -o menos dorado- a los Castro sobrevivientes en España -por ejemplo-.  
Lo que está sucediendo ahora mismo en Siria ilustra perfectamente la doctrina militar del castrismo en estos días. Están dispuestos a asesinar a quienes sea  necesario, todo por conservar el poder!

lunes, 26 de septiembre de 2011

El FLAUTISTA DE HAMELIN

En noviembre de 1979 recuerdo haber escuchado por la radio una alocusión del insigne periodista cubano José Ignacio Rivero dándole la bienvenida en los EEUU al comandante Hubert Matos que acababa de cumplir una larga pena de prisión en las cárceles del castrismo.   De  lo que constituía el cuerpo de su declaración no recuerdo detalles; pero  la expresión que cerraba  el discurso la recuerdo perfectamente: ¡Comandante Hubert Matos¡  ¡Este batistiano te da la bienvenida¡

El detalle de Rivero me sentó muy bien.  Era, a mi juicio, perfectamente lógico y en sentido general razonable -como diríamos hoy: políticamente correcto-  y lo he traído a colación  ante lo que acaba de suceder con la imprevisible visita a Miami de ese producto sui géneris de los campos de concentración cubanos (de las Unidades Militares de Ayuda a la Producción) que responde al nombre de Pablo Milanés, destacado ejemplo de un síndrome de Estocolmo asumido a cabalidad.

Para asombro de muchos, no han faltado plumas galanas que, después de atribuirle la condición de comunista-reformista, le han recibido con hospitalidad omitiendo  que esto es parte del monumental manejo que desde hace ya muchos años se ha traído el castrismo -probablemente de la mano de un señor, Ricardo Alarcón, eminencia gris del régimen para el tratamiento de sus relaciones con los EEUU, algo avejentado y probablemente algo chocho a estas alturas, pero tan perverso como siempre- La consigna es simple y evidente.  Después del Buenavista Social Club, del vira y bota de los Van Van y del apaciguamiento voluntario de un exilio  de última hora más preocupado  en relumbrar que en resolver el gran problema que afrontamos los cubanos, el de sacudirnos  de encima un régimen obsoleto que, en estos momentos, tiene encarceladas a las Damas de Blanco y reduce, con la coacción y la cohersión el espacio vital de todos aquellos disidentes ¡de verdad¡ que le plantan cara in situ arriesgándolo todo.
El flautista de Hamelin  poseía la rara habilidad de atraer tras de sí con sus maravillosas interpretaciones musicales a las ratas y los ratones que infestaban las ciudades a las que concurría.  Tengo la opinión de que algo parecido está sucediendo en Miami.

domingo, 18 de septiembre de 2011

JÚBILO Y FUGA

Se va Gaddafi, llegan los yihadistas. Lo más asombroso resulta el que haya concenso: Hezbolá y los Hermanos Musulmanes coinciden con Sarkozy y Cameron.  La noticia es buena para todos.  La celebración impecable.  Los líderes occidentales ya ven materializado el sueño de acercar sus plataformas (de prospección y extracción) a las costas libias, los imames  fundamentalistas saben que han quedado las puertas abiertas para la predicación y el combate. ¿Qué piensan en Occidente?  ¿Consideran, acaso, que de verdad todo quedará bajo control?  Para triunfar en esta guerra hay que pensar primero como lo hace el enemigo. Y no me parece que lo estén haciendo, ahora, cuando se va Gaddafi y llegan los yihadistas.

miércoles, 31 de agosto de 2011

DOS CRÍMENES Y UNA INCÓGNITA

El primer crimen relacionado con la secta afrocubana abakuá del que tuve información exacta tuvo por protagonistas: víctima y victimario, a dos personas a las que conocí por dos motivos, el primero el que ambas eran compañeros de trabajo y lo hacían en el Laboratorio Nacional de Investigaciones del Instituto Nacional de Medicina Veterinaria, ubicado en las afueras de la ciudad de La Habana (Arroyo Arenas), la víctima, carpintero en el centro, el victimario, técnico de laboratorio y aficionado al ajedrez, motivo por el cual coincidimos muchas veces en salas y clubes dedicados a la práctica de este deporte.
¿El móvil? Pues supe después de la tragedia que, a una fiesta organizada en el lugar antes citado con motivo de una conmemoración patriótica, el Técnico ( y así llamaré en lo adelante al asesino) se presentó con un acompañante que, posteriormente se supo, no era otro que su "padrino" en un "juego" de la secta abakuá a la que, por lo visto, este hombre pretendía acceder. El carpintero, de apellido Cañizares, al que todos sobrenombrábamos "Cañitas" había sido situado en la puerta para controlar al personal y atender a los visitantes y, al hacerlo con el Técnico se permitió ciertas libertades a las que ambos, parece ser, estaban acostumbrados. Para ser claros y precisos diré que, literalmente, Cañitas le tocó el culo a su amigo en un plan afectuoso que no fue comprendido por el padrino acompañante que, posteriormente, en el secretismo de la secta, exigió de su ahijado el correctivo correspondiente, la expiación de la culpa que no podía hacerse de otro modo que no fuera con sangre. Así que el interpelado se apostó una madrugada frente a la puerta de la casa del que hasta aquel momento había sido un amigo y, tan pronto este salió para tomar el camino que le llevaría al centro de trabajo en el que ambos se ganaban la vida le atacó, sorpresivamente, propinándole varias puñaladas que le costaron la vida.
Alguien me comentó que había llegado todavía con vida al hospital y que, cuando una voz le preguntó si conocía a su agresor, respondió sin odio:
-Un compañero de trabajo.
Desde la perspectiva que proyecta este sucedido, el asesinato en La Habana, de dos sacerdotes católicos españoles de la misma congregación, en un espacio de cinco meses y con la coincidencia de haberse producido en días numerados 13, insinúa la posibilidad muy cierta de ejecución decretada desde una secta violenta -la abakuá o la Regla Conga- a partir de una falta cometida por las víctimas sin previo conocimiento de causa.
En un contexto tan complicado para las actividades religiosas como lo es el creado por el régimen cubano, en el que las congregaciones cristianas están sometidas a un fortísimo control y las religiones afrocubanas gozan de notable tolerancia ( y no hay que olvidar que mucho antes que el Papa Blanco -Juan Pablo II- visitó La Habana el Papa Negro -Olobusso II, Rey de los Yorubas ), este hecho sacaba a la luz el esquema expresado en su formato más violento.
Para más inri, el silencio que suele aplicar la prensa cubana a todo lo que no conviene o perjudica al gobierno saltó esta vez hecho trizas por el impacto de la noticia, la reincidencia del sucedido y el horror que entrañaba en ambos casos.
¿El móvil?
Todo lo que podemos suponer, afectados por la distancia que nos impone el destierro, tenemos que fundamentarlo en lo poco o mucho que han podido averiguar y después publicar los periodistas españoles acreditados en la Isla, tan lejos como ciegos a todas las cuestiones relacionadas con el entramado de los rituales afrocubanos acerca de los cuales algo habrán leído o aprendido para mayor confusión y despiste.
El que los fallecidos se hubieran interesado en las creencias paralelas de la feligresía en el municipio de Regla, ancestral depósito de esclavos y fuertemente impregnado de afrocubanismo ya nos dice algo, porque : ¿Hasta dónde llegaron por ese camino? o, ¿No es posible hubieran superado ya ciertos límites? Si seguimos el testimonio de la prensa española uno de ellos llegó al extremo de dictar conferencias en torno a estos temas. Se ha dicho que proclamaban la coexistencia de las dos vertientes religiosas en un plano de igualdad confesional. Pero : ¿Cuál es al respecto la posición oficial de la Iglesia?
El primer crimen trascendió cuando fue encontrado el cadáver del sacerdote Eduardo de la Fuente Serrano, de 61 años de edad, párroco de la barriada habanera de Lawton en el municipio "10 de Octubre". El cuerpo había sido abandonado en el borde de una carretera comarcal en las afueras de la ciudad, apuñalado, estrangulado y con las manos y los pies quemados. También su automóvil había sido pasto de las llamas.
El segundo asesinato se produjo cinco meses más tarde, otra vez un día 13, esta vez lunes -el anterior lo fue un viernes 13- .
El cadáver del sacerdote cántabro Mariano Arroyo Merino, de 74 años, párroco del Santuario de Nuestra Señora de Regla, apuñalado y quemado, fue encontrado en la mismísima casa parroquial, en una habitación que no era la suya y sobre un colchón quemado.
Según la nota periodística publicada en el diario español "EL MUNDO" con las firmas de A.T. González y D. Pascual : "Arroyo era muy popular en esta localidad, donde desarrolló un intenso trabajo pastoral y se había ganado el respeto popular por sus conocimientos del sincretismo religioso que caracteriza esta zona. Días antes de ser asesinado, el sacerdote español había impartido una conferencia precisamente sobre este tema. Según personas que le conocían, el párroco defendía la necesidad de convivir con religiones como la Yoruba, consciente de que muchos de los feligreses que acudían a su templo lo hacían..."
Arroyo era rector y párroco del Santuario Nacional de Nuestra Señora de Regla desde el año 2004. Hasta esa fecha y durante seis años había sido párroco de Nuestra Señora del Pilar, en La Habana.
En Cuba fue también asesor del Movimiento de Trabajadores Cristianos (!!) y director del Instituto de Ciencias Religiosas Padre Félix Varela.
Aunque para un acertado observador de la realidad cubana esto de: "asesor" del Movimiento de trabajadores Cristianos tiene olor a conflicto de los gordos con las autoridades, la idea de un asesinato por este motivo ( aunque es de sobra conocido el procedimiento de emplear a la delincuencia común como ariete de los servicios secretos del régimen, algo de lo que abundan testimonios fácilmente comprobables) preferimos alejar de nuestra mente semejante idea que, de ser cierta, sería ya lo último que se puede esperar en estos casos. Pero lo cierto es que, sumando tantas cosas, nuestro sacerdote -Arroyo- se estaba haciendo muy incómodo para todo el mundo en ese país.
Vicente Gutiérrez, un misionero que antes de pasar a Tailandia estuvo en Cuba, transmitió a los periodistas la siguiente reflexión:
"La clave, para mí, está en el asesinato de Eduardo. Creo que hay una mano oculta que asesinó a Eduardo. Mariano, por amistad y por un sentimiento de culpa por haberle invitado a quedarse en Cuba, ha debido de estar preguntando e investigando por su cuenta. Esa mano oculta no quería que Mariano regresara a España, por lo que fuera, por alguna idea que tuviera, por si movía algo en España.
"Me inclino más a pensar que la muerte de Mariano ha sido consecuencia de la de Eduardo. La mano oculta puede ser algún tipo de maffia o de oligarca del lugar, con buenas conexiones para que no salga a la luz lo que pasó. Por eso ahora me preocupa la seguridad de Isidro -se refiere a Isidro Hoyos, el único sobreviviente de este pequeño grupo de tres curas-obreros- ..."
Por "maffia", un cubanólogo experimentado entendería secta afrocubana y, por oligarca : servicios secretos del régimen. Se impone matizar que, un cura católico que se mueve de semejante manera entre la gente, que adopta las restricciones alimenticias de la población a la que sirve, que se acerca con curiosidad intelectual a los ritos de origen africano que llega a conocer con cierta profundidad y que, paralelamente, se brinda como "asesor" a un Movimiento Cristiano de Trabajadores ("Remember Solidaridad") ha colmado el vaso hasta la última gota. Su eliminación física pudo haber sido perfectamente asumida en una reunión de "segurosos" y la forma de hacerlo tenía que representar perfectamente un acto delictivo, atribuíble a un sinvergüenza, pero, en ningún caso, a responsabilizar al régimen.
Está claro que todo lo anteriormente dicho no es más que puras conjeturas. Pero el caso sigue abierto porque nada se ha publicado con posterioridad a la supuesta detención del culpable (o culpables). Si lo hiciera, el régimen dejaría cerrado el caso y alejaría las sospechas que se ciernen sobre su actuación.






( Fotos publicadas por el periódico "EL MUNDO" )

domingo, 24 de julio de 2011

LA SAGRADA FAMILIA

Re: Familia de Fidel Castro y Raul Castro
por Luis Dominauez el Dom Oct 01. 2006 12:30 pm
Espana, un paraiso para la jerarquía castrista Y SUS HIJOS...
PABLO ALFONSO El Nuevo Herald
En los últimos años, España se ha convertido en una especie de paraíso para los familiares cercanos de los más altos dirigentes de la dictadura cubana que han establecido discretamente en este país prosperas empresas comerciales y estudiado en sus mejores universidades.
"Irse para Miami o cualquier otro pais latinoamericano es muy fuerte, por eso prefieren Europa y en particular España donde no hay problemas de idioma", indico' a El Nuevo Herald Delfín Fernández, un ex oficial de la contrainteligencia cubana que deserto' en Madrid hace tres años.
Aunque muchos lo han hecho ,incluso los hay que llegaron en balsas !
Para escribir esta historia El Nuevo Herald entrevistó a varios ex funcionarios cubanos, casi todos residentes en España. Algunos hablaron sin ocultar su identidad, pero otros prefirieron mantenerse en el anonimato, fundamentalmente por dos razones: temor a represalias contra sus familiares en Cuba y también porque, para obtener su residencia española o normalizar su estatus legal en ese país, deben tener un pasaporte cubano vigente; algo que muchos no tienen y deben ir a renovar al consulado cubano en Madrid.
"Las consecuencias en ese caso son claras. Si hablas demasiado, no te renuevan el pasaporte y quedas aquí en una trampa legal", explico' una fuente.
España no es solo un lugar de residencia para familiares de la clase dirigente cubana, es también un lugar de recreo y plaza comercial.
Debora Castro Espin, hija de Raul Castro, el numero dos del regimen, con Vilma Espin, estuvo de visita en España a principios de mayo. Fue en realidad un viaje de turismo y negocios.
"La atendieron ejecutivos de una firma de equipos médicos de Bilbao, donde estuvo varios días y también visitó Valencia", comentó otra fuente que conoce de cerca a la familia Castro-Espín.
Débora hizo el doctorado en Ingeniería Quimica aplicada a la alimentación en una universidad española hace algún tiempo.
Su esposo, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, también visita España frecuentemente. Casado con Débora desde hace 17 años, el matrimonio tiene dos hijos: Raúl y Vilma. Rodríguez se ha convertido en la mano derecha de Raúl y dirige la Quinta Sección del Ministerio de las Fuerzas Armadas, a cargo del aparato economico y financiero de las FAR.
"Tambien administra negocios privados de Raul y sus cuentas bancarias en el extranjero", afirmó Fernández, quien como oficial de la contrainteligencia operando en el sector empresarial, conoció de cerca a Rodríguez, cuyo padre es el general de división Guillermo Rodríguez del Pozo.
Otra de las hijas de Raúl Castro, Mariela, también visitaba frecuentemente España, donde mantenía numerosas amistades entre los empresarios españoles. Pero desde su último matrimonio (el tercero), esta vez con un empresario siciliano, dedica su tiempo libre a visitar a sus suegros en Palermo.
En España vive un nieta reconocida de Fidel Castro y otros tres (trillizos) de los que existen pocas referencias familiares.
Los trillizos, que estudian en Valencia, son hijos de José Angel Castro y su esposa de apellido Odio, quienes viven en una residencia cerca del Parque Zoologico de La Habana. Según diversas fuentes, José Angel, de aproximadamente 52 años, es un hijo del gobernante cubano con una señora que murió hace algunos años en Cuba.
Por su parte, Mirta Castro Smirnova, hija de Fidel Castro Diaz-Balart y la rusa Olga Smirnova, estudia Física Nuclear en una universidad española. Ese matrimonio se disolvió hace algunos años y "Fidelito" esta casado ahora con Maria Victoria Barreiros, hija del ex general del MINIT Luis Barreiro, quien estuvo a cargo de los servicios cubanos de inteligencia hasta 1989.
Liset Ulloa, hasta no hace mucho nuera de Fidel Castro, tuvo menos suerte. Cuando abandonó Cuba se vio obligada a dejar en la isla a su hijo, ya que Castro personalmente impidio' su salida del país. ( y esto no les trae a la memoria el caso ELIAN ?)
QUE PASO' AQUI QUE LOS DESEOS DE UNA MADRE NATURAL NO SON RESPETADOS?
Ulloa, quien fuera esposa de Antonio Castro Soto, vive ahora en Barcelona y está casada con un empresario espanol, mientras su pequeño hijo permanece en La Habana.
Ramón Castro Ruz, el hermano mayor del gobernante cubano, tambien tiene dos nietos en España. Uno de ellos, apodado "Monchi", administra en Tenerife un restaurante, propiedad de su tio Raul Castro.
( luego dicen que no son capitalistas ...que no quieren capitalismo para el pueblo cubano...)
El padre de "Monchi", Ramon Castro Rodríguez, es hijo de Ramon, a quien apodan "Mongo" Castro.
Otra de las hijas de Ramon, Oneida Castro Rodríguez, tiene un hijo estudiando en la Universidad Complutense de Madrid, según las fuentes.
Europa, pertenecen al clan de los Castro.
En Barcelona, está establecido desde hace algún tiempo Javier Leal, hijo del empresario estatal Eusebio Leal, historiador de La Habana. Leal hijo es propietario de una tienda de antiguedades que oferta reliquias y arte cubanos, y mantiene vinculos con la isla adonde viaja con frecuencia.
En ese mismo estatus están los hijos del comandante de la revolución Juan Almeida: Juan Antonio pasa su tiempo entre La Habana y Madrid, donde opera un restaurante y su hermano Juan Juan, es un próspero empresario en Cancun, México.
También el comandante de la revolución y ex ministro del Interior Ramiro Valdes tiene un hijo en Espana, aunque este rompió con el régimen castrista. Ramiro Valdés hijo vive discretamente en la provincia de Palencia, region de Castilla-La Mancha, en compania de su esposa e hija.
Entre los recién llegados a España se encuentra Lourdes Argivaes --sobrina de la legendaria guerrillera Celia Sánchez Manduley--, que está estableciendo un restaurante en Marbella. Lourdes, ex esposa de Ernesto Guevara March, quien a su vez es hijo de Ernesto "Che" Guevara, es hija de Miriam Sánchez Manduley y José Argivaes.
España se ha convertido en un lugar seguro y discreto no solo para los hijos y familiares de las altas figuras de la dictadura cubana, sino también para muchos ex agentes de la inteligencia y del aparato militar cubano.
Uno de los más notables es el ex coronel Hector Carbonell, conocido como "El Güiro", quien en 1989 fue condenado a 10 años de cárcel en la nombrada Causa Dos, junto al ex-ministro del Interior Jose Abrahantes y otros altos oficiales del Ministerio del Interior.
Según las fuentes, Carbonell escapo' de Cuba despues de la oscura muerte de Abrahantes en la prision de Guanajay. Utilizando el nombre de Juan Villegas, aprovecho un pase para burlar los controles de Inmigración. Pero en conversación con El Nuevo Herald, aseguró que salio de Cuba legalmente, tras cumplir la mitad de su condena y declinó responder otras preguntas.
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."
Para mandarme info: info (a secretoscuba.com
Smash
C mmu nis ri

Luis Dominguez

INTRODUCCIÓN AL CASTRISMO

Con el Imperio Español en América desapareció el contrapeso que impedía, a las oligarquías regionales, actuar fuera de un en­tramado geopolítico que imponía limites a las ambiciones empresa­riales a título particular, en beneficio de la armonía que debía existir entre todas las jurisdicciones (Virreinatos y Capitanías Generales), dado el hecho concreto de que, el sistema colonial, no era otra cosa que un sistema económico.

Liberadas de todo compromiso exterior, las oligarquias regionales, hasta aquel momento revolucionarias en su comportamiento, involucionaron hacia posiciones conservadoras, negadas a propiciar los estímulos que, desde el poder, hubieran contribuido a encauzar el desarrollo social de las nuevas repúblicas.Empeñándose, en cambio, en mantener a contracorriente el statu quo (las estructuras) heredadas del anterior sistema, como condición ineludible para conservar el poder.

En tales circunstancias, la proyección hacia el Sur de la nueva gran potencia emergente (los Estados Unidos de América) no adoptó como estrategia sustituir el contrapeso que había dejado de efectuar el Imperio Español, sino en transmitir seguridad en su gestión a las oligarquias regionales, proporcionándoles apoyo político y militar a cambio del papel protagónico en el campo de la inversión financiera dirigida a la explotación de los recursos
naturales de cada región.   

Por esta regla de tres así conformada a lo largo de siglo y medio, el ritmo de desarrollo en las sociedades Centro y Sud-Americanas fue lentísimo, sujeto con pinzas a
un establecimiento condenado, a largo plazo, por su carácter anti­popular, a saltar por los aires.

En este panorama tétrico, las clases medias quedaron reduci­das a los profesionales de la educación y las ciencias y la clase acomodada a los empleados de la administración pública y a los obreros cualificados empleados por las empresas extranjeras que, situa­dos por encima de la gran masa de la población hundida en la miseria, podían escasamente permitirse el lujo de una mejor educación para sus hijos.   

En estos lodos fue que germinó el movimiento de intelectuales contestatarios que, en la primera mitad del siglo XX, se eslabonó, de norte a sur, en el subcontinente.

A estos precedentes está indisolublemente enlazado el éxito del castrismo en la Cuba republicana de la década 50-60 de ese siglo, un capítulo más en la historia por entregas que se venía desarrollando a partir de la Revolución Mejicana, en capítulos abanderados en orden sucesivo por Perón, Cárdenas, Gaitán, Arbenz, Figueres,
Haya de la Torre..., frente a la reacción oligárquica de los Somoza, Trujillo, Strossner, Batista, etcétera.    Aunque una particularidad le proporciona al castrismo una gran ventaja con relación a los movimientos políticos anteriores: de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial ha surgido una nueva gran potencia, capacitada para disputar a los Estados Unidos de América la hegemonía mundial.Recurrir al apoyo soviético no sólo resulta practicable sino, además, un golpe muy doloroso al prestigio norteamericano con el cual, Fidel Castro, se garantiza la seguridad para su régimen, no sin que antes la singularidad del problema provoque una fenomenal exhibición de fuerzas que asusta a medio mundo, pero que termina en buenos términos en la mesa de conversaciones.

No puede subestimarse la importancia del triunfo propagandísti‑
co que ofreció, en esta ocasión, Fidel Castro a la Unión Soviética. Las manifestaciones públicas del cubano: oponiéndose a la retirada
de los misiles intercontinentales con cabezas nucleares emplazados
en la Isla, añadieron un toque de pimienta al agrio sabor de boca
que caracterizó aquellas conversaciones.    Castro no tenia voto en
ellas, pero su voz lo proyectó a través de los medios de comunica­ción que con tanta habilidad siempre utilizó a lo largo de su dila‑
tada carrera política.

Probablemente, lo inusitado de la situación justifique los erro
res de la administración norteamericana al evaluar, una y otra vez,
la situación cubana con inexactitud, por no hablar de subestimación, sin tomar para nada en cuenta el nuevo orden internacional, ni el —
potencial ofensivo del Bloque Oriental.    Errores que socavaron el
prestigio del presidente John F. Kennedy, cuyo posterior asesinato
algunos comentaristas relacionan directamente con estas cuestiones.

Pero lo cierto fue que, disipados los humos de la batalla, el
castrismo no solamente había conseguido llegar, sino quedarse y -
su líder, auroleado como una celebridad después de tanta publicidad,
no estaba conforme con quedarse en el papel de tribuno, sino que se
dispuso, a la manera de un Cónsul de la antigua Roma, para hacer la
guerra "al imperialismo" en cualquier lugar del mundo.

Los levantamientos, las guerrillas, las guerras civiles, los
genocidios, los golpes de estado y la manipulación sistemática de
los recuentos electorales cuando se celebraban elecciones para la presidencia de las repúblicas habían sido hasta entonces los fenó­menos sociales más frecuentes en la vida política y social del sub
continente americano; pero afincado en el poder y financiado por la URRS, el castrismo, empleó a fondo sus medios propagandísticos
haciendo do todo aquello lo anteriormente relacionado una sola cosa,
un único fenómeno, un único problema, para después fijar la figura
de un único responsable: El Imperialismo Yanqui, los Estados Unidos
de América.
Tal discurso tenía necesariamente que prender.    El sistema de
mocrático estaba desacreditado en la América Española y la acción
contra el establecimiento se convocaba con verticalidad.    Las oli‑
garquías hablan traicionado a sus pueblos entregando las riquezas  naturales a cambio de ayuda y protección.    Y, por consiguiente, se
imponía la lucha armada, en toda regla y en todos los ámbitos geo-
gráficos de la región para devolver, por la violencia, a los pue- blos sus derechos.    Un planteamiento simple y convincente que lle‑
vaba implícito un fatal error: el de pedir a aquellos, que nunca  habían conocido la democracia real, luchar por un comunismo que mu‑
cho menos conocían.

El escenario político internacional, por otra parte, contri‑
buía a la propagación de estas ideas.    La Guerra Fría, declarada
a raíz de los bombardeos sobre Japón que dieron punto final a la
Segunda Guerra MundiaIL, fijó la consideración de que un nuevo
conflicto con el empleo indiscriminado del arma de exterminio en
masa podía significar la extinción de la vida en la Tierra y dió -
lugar a una política de contención asumida por los dos bloques de
naciones que se disputaban la hegemonía mundial en lo que se refe‑
ría a un enfrentamiento directo ; pero no excluía dejar hacer, a -
cada cual, lo que le viniera bien hacer en su zona de influencia.

La amoralidad de esta doctrina justificó la protección que hizo
Occidente del colonialismo en Africa -apartheid incluído- y algunas
localidades asiáticas, la guerra de agresión en Indochina y la opera ción preventiva que, en la América Austral, significó la muerte y la
desaparición de miles de personas.  A la vez que, en el Bloque Orien tal, se reprimía y desterraba a los disidentes, a las minorías étni‑
cas y se invadía a quienes fuera necesario para restaurar un orden alguna que otra vez socavado.  Una andadura que condujo a fenomena
les genocidios en China y en Camboya.

Así que el contexto, en lo que a nuestro tema se refiere, esta­ba muy en sintonía con aquel otro que, a nivel local, se vivió en -
La Habana de las décadas 30, 40 y 50, en la que se conformó el per‑
fil psicológico de un guajirito acomodado que llevaba por nombre
Fidel Castro Ruz.    Recluta primero y soldado después en los grupos
gangsteriles que habían pululado en aquella ciudad en aquella época
que se corresponde, precisamente, con la más beligerante de la Gue‑
rra Fria.    El futuro es el reflejo del pasado, reza un proverbio
chino.


Propugnando: Reformas y Transparencia, Mijail Gorbachov ini‑
ció y dió feliz término a la transformación del Bloque Oriental
en un nuevo conjunto de naciones libres.    Reformas y Transparen cia fue el mensaje que llevó a La Habana unos pocos meses antes
de que el muro que dividía en dos zonas la ciudad de Berlín fue‑
ra derribado a martillazos por una multitud exaltada y la Puerta
de Brandeburgo se abriera para siempre.    La Unión Soviética se
desmembró también y Rusia, desconcertada, asistió a su refundación y regreso al ámbito de la cristiandad al que siempre había pertene­cido.

Pero Fidel Castro ya tenía su propia interpretación de los he‑
chos y una decisión que confesó numantina para perpetuarse en el po‑
der.    Sabía que no podía ceder un ápice sin que la estructura de
poder que había venido afinando durante varias décadas saltara por los aires.    La respuesta a Gorbachov, en La Habana, fue una respues
ta "a la gallega" : Cuba ya había emprendido sus propias reformas y,
en cuanto a lo que a la Transparencia se refería ya había adoptado
sus propias medidas: todas las publicaciones soviéticas fueron reti‑
radas de los estancos, prohibiéndose su circulación y venta.

No hay que decir que se produjo una situación espectante.
Sesudos periodistas con mentalidad primermundista comenzaron a
llegar a la Isla. Se esperaba algo sucediera y todos aspiraban
asistir al final del castrismo y a cubrirse de gloria narrando la exclusiva.    A la espera de los incidentes definitivos redac‑
taron voluminosos mamotretos aunando datos recogidos aquí y allá
que, en Europa y los EEUU se vendían como rosquillas y los cubanos
de la Isla ignoraban por completo.    Algunos entre estos autores no sólo ganaron importantes premios sino que, además, sentaron cátedra
como cubanólogos, pasando por alto el hecho elemental de que, la - realidad cubana, solamente puede ser interpretada correctamente por los cubanos, por la sencilla razón de que todo lo que allí existe, en materia de documentación escrita, grabada o filmada, es obra del
régimen y, por consiguiente, orientada en la dirección que al régi­men conviene.    Así, por citar un caso, cuando el señor Openheimer
refiere en su libro (premio Pulitzer) el proceso judicial seguido
contra el general Arnaldo Ochoa Sánchez tiene que remitirse a lo pu‑
blicado por el régimen.    Y ni tan siquiera Norberto Fuentes, un hom
bre del régimen hasta su deserción, vinculado a las más altas esfe--
ras del castrismo, amigo personal del general juzgado y fusilado,
puede aportar detalles relevantes en política de Estado en torno al tema y se limita en su libro: "Dulces Guerreros Cubanos" a exponer
una intraductible serie de razones, tan superficiales como rocam‑
bolescas, para aclarar el trasfondo de los hechos.

Cito estos dos casos puntuales porque los demás, una miríada,
se limitaron a enviar sus crónicas llenas de inexactitudes a sus --
editores, mientras esperaban la debacle bebiendo mojitos y acariciando a las mulatas. Más, como nada sucedía que alterase el curso
de la vida en la Isla, los ya citados editores, cansados de pagar
las facturas de aquellos, sus enviados especiales,comenzaron a re‑
tirarlos, uno a uno, de aquella misión "tan peligrosa".

El castrismo superaba su segundo momento de inflexión.    EL
primero quedó fijado con la Crisis de los Misiles, en 1962. Pero
el país, devastado por el descuido de su economía endémica durante
décadas estaba arruinado y la población al borde de la hambruna.
La situación se hizo crítica y el régimen decretó el Régimen Espe‑
cial (un régimen dentro de otro), sin dejar de culpar al Imperialis‑
mo Yanqui y a los revisionistas que habían derribado las estatuas de Lenin en Rusia y la Europa Oriental, de todos aquellos males que aho
ra castigaban a la Inmaculada Cuba.

Lo que llegó a continuación fue una serie de jugadas forzadas
que el castrismo matizó hasta donde pudo.    No quedaba otro reme.
dio que abrir el país a la inversión extranjera; pero esto tenía
que hacerse conjurando los peligros que representaba.    En principio,
a los empresarios cubanos de la diáspora se les negó el regreso. Después, se escogió con precisión a los países que estarían presen--
tes en estos negocios, las compañías y las personas que representa­rían sus intereses.    Los sectores económicos en los que se permi--
tiria invertir tendrían que ser, necesariamentepunos pocos, a corto
plazo productivos.    El modelo español -la resurrección económica a
partir de la industria turística- estaba muy presente porque España
nunca había sido hostil al castrismo y, a partir de los ataques que
sufrieron algunos barcos españoles por grupos anticastristas en los
años 60, los servicios secretos de Cuba y de España venían colabo‑
rando, intercambiando pequeños favores.    Una colaboración que se -
intensificaría con el regreso a España de la democracia y del so‑
cialismo español al poder.

Como tradicional y principal cliente, la industria del tabaco
fue adjudicada, íntegramente, a empresas españolas y, en la hotele‑
ra, consiguieron los españoles una fuerte presencia.    Pero la in‑
dustria turística implica cosmopolitismo, y las puertas se abrieron
para los canadieneses, los mejicanos y hasta para el Vaticano.
(Tenemos que preguntarnos ¿hasta qué punto? este detalle influyó en
el discurso de Juan Pablo II durante su visita pastoral a la Isla)).

Y así fue como los teléfonos, en La Habana, volvieron a timbrar
y la vida social sufrió de estremecimientos.    Reapareció la prosti‑
tución a gran escala y, con ella, el proxenetismo,la pornografía y el consumo de estupefacientes.    La corrupción administrativa se
tendió a toda la administración del Estado, de arriba hacia abajo y
de abajo hacia arriba, en la misma medida que se reducían las pres‑
taciones sociales que habían sido hasta entonces el principal argu‑
mento en la propaganda machacona del régimen para justificar todos
sus despropósitos.

Este es el panorama que hoy en día ofrece nuestro país: marchán
dose de allí todo aquel que puede hacerlo y aprovechándose los bene‑
ficiarios del régimen para colocar a buen recaudo -en el extranjero‑
sus dineros mal habidos; mientras pequeños grupos de ciudadanos se
organizan y reclaman sus derechos -los humanos- a cara descubierta y sin temor a las brutales represalias denuncian los desmanes de un
régimen que ha ido involucionando hasta la barbarie.

Con tanto catastrofismo pudiera pensarse que la Cuba que todos
deseamos se encuentra a la vuelta de la esquina. Pero no debemos
los cubanos perder el Norte -nunca mejor dicho-.    El camino se -
presenta largo y dificultoso y, aunque el castrismo está definiti‑
vamente acabado, aún puede resistir mientras sobrevivan sus princi‑
pales figuras porque eso obedece a las inescrutables reglas del com­portamiento social.    Después habrá que recrear la nación.

Santa María de Guía, mayo 13 de 2010.

martes, 31 de mayo de 2011

El regalo griego

Me acaban de regalar una nueva línea telefónica . No puedo  mas que atribuirlo al perfil psicológico que, de mi persona como cliente, han elaborado los especialistas de la casa, psiquiatras y psicometristas al servicio de la causa común: ganar dinero.  En mi entorno, a nadie le ha sucedido tal cosa.   Los amigos me miran extrañados cuando les refiero el sucedido.  ¿Qué has hecho tú para merecer ese regalo?  ¿Se trata de este blog? ¿ O de que es el resultado de los test, que disimuladamente me han hecho, así lo recomiendan?.
Una primera vez lo rechacé, porque, en realidad me parecía un exceso;  pero después de una segunda propuesta muy originalmente  planteada decidí aceptarla.  Así que ahora tengo dos números dirigidos a un único aparato.  Un aparato que, como es lógico, está registrado a mi nombre tengo necesariamente que preguntarme: ¿Qué más quieren averiguar?
Pero me han regalado una nueva línea telefónica y, de momento, soy feliz como un enano.





domingo, 22 de mayo de 2011

La Banderita Tricolor

¿Cual o cómo será el futuro de Cuba?  ¿Volverán las antiguas golondrinas? A colación nos viene bien un artículo debido a la pluma de Sergio Carbó y recogido en el volumen correspondiente de la monumental antología de la literatura cubana recopilada por Carbonell.  El artículo, en cuestión, llevaba por título: "La Banderita Tricolor".
Con una prosa  sintética y enérgica que contrastaba con la muy elaborada de los venerables Gonzalez Lanuza y Hernández Catá, Carbó hacía un recuento  panfletario de las entidades financieras implicadas en la economía del país y citaba el número de empresas extranjeras radicadas en el territorio nacional, significando el ridículo papel que jugaba el empresariado cubano  en la gestión económica de la nación.  Por  el cuadro que tenemos actualmente, la cosa, parece ser, va por allí.  Los Castro, además de dejar al pueblo cubano desplumado, se han apresurado a estimular los apetitos de los buitres, que ya se afilan las garras y los picos para insertarlos en el cuerpo del cadáver, contándose por decenas los que ya lo hacen en la carne viva del moribundo.
Pero si  así se perfila el entramado económico, ¿cómo se perfila el social? ¿Volverá, si es que alguna vez se marchó, el racismo visceral? ¿Volverán a presumir algunos de sus conocimientos de la lengua inglesa? ¿Volverán a llamar: guajiros , a los ciudadanos de las provincias? ¿Volverán los hijos de los gallegos a presumir de padre español, cuando lo que tiene que hacer un cubano es presumir de padre, abuelo y bisabuelo cubano?
El castrismo, no solamente nos ha perjudicado en todos los sentidos; no sólo nos ha arruinado el pasado y el presente, el caso es que nos deja un futuro complicado.  La nacionalidad cubana, digan lo que digan, no está todavía consolidada, los efectos de la emigración, -considerando  su magnitud y su presumible peso en el inmediatop futuro del archipiélago- se presentan  como  una incógnita-.  ¿Cómo se comportarán los que regresen?  ¿Como chulanpines?  Confiemos en el sentido común de los cubanos y en las buenas intenciones de su "inteligencia".
O, como decía Carbó, continuaremos danzando todos alrededor de una banderita tricolor.

domingo, 24 de abril de 2011

Musito, el nuestro, el Mirabalejo

A Musito le han crecido los enanos.   La maledicencia que persigue a los que triunfan con sus propósitos en la vida.  Las malas lenguas, esa vox populis que dicen los culteranos, le cocinan en su propia salsa y resulta  gracioso relacionar algo de lo que dicen.
Si los españoles esgrimen una sonrisa irónica  cuando alguien se refiere a la Beltraneja, no pueden hacer menos los cubanos cuando  citan a su Mirabalejo. Se trata de una de esas tantas suspicacias que subyacen en la leyenda oficial del IV Dictador de la República, el mismo que, de niño, posó en brazos del II -Batista- ante la atenta mirada de Ángel Castro.  Algo que parece ser  obra de la mano negra de la abuela Dominga, a la que todos denominaban: La Bruja; porque  se sugiere  por la foto que algún poder demoníaco le transmitió el Indio.
En cuanto a lo de Mirabalejo, se explica por la silueta de un siniestro personaje, el teniente jefe del puesto de la guardia rural en  Birán, presunto padre natural de Musito, que no le dio el nombre a su hijo, pero eso sí, el apodo: de tal manera que, el Chino Mirabal se transformó en el Chino, a secas.   El teniente Mirabal  terminó sus días en la mayor desgracia después de haber sido encarcelado por su propio hijo, pero aquí tenemos a Musito, gobernando.
Otra nebulosa se cierne sobre la relación de Musito y Alfredito Guevara..  Según las malas lenguas los dos -o, al menos, uno de los dos- son maricones,   De Alfredito no queda la menor  duda, Musito, en cambio, ha permanecido a la sombra, no ha salido del armario, pero eso sí, no podrá negar nunca que Alfredito fue su maestro, en el marxismo y la transgresión. Pero los comentarios no quedan aquí, la gota que revienta el vaso la debemos a Benigno, insigne alto oficial del ejército cubano, sobreviviente de la guerrilla boliviana del Ché Guevara, lo dice en su libero de memorias: lo de Vilma fue un traspaso de poderes, del hermanito mayor al menor, así fueron las cosas.
Pero para finalizar, sin escatimar detalles, las malas lenguas tienen que remitirse nuevamente a Batista, porque Batista quiso y así lo consiguió, formar parte del organigrama de Cosa Nostra, justificándose tal hecho con la leyenda falsa de que su padre era siciliano y que, de aquella localidad procedía el color de su tez morena.  Musito, por supuesto, ha ido más lejos. Ha conseguido colocar a una hija suya  en el centro gravitacional de la mafia casándola con un señorito de esa localidad. Los viajes de Musito a Sicilia han dejado de ser un secreto, un periodista inconsciente ha hecho público este episodio.
Las fuentes autorizadas que han venido recogiendo estas informaciones extraoficiales se extienden a lo largo de medio siglo. Puedo citar a Teté Casuso, Pardo Llada, Juanita Castro, y Benigno. No expongo nada de mi propia cosecha.  ¡Que juzgue el lector!

domingo, 27 de marzo de 2011

Tute de dictadores

Ocho mil años de historia conocida, a partir de los sumerios y ni un solo atisbo de ideario democrático, concebido según el procedimiento occidental -ni tan siquiera el de la democracia excluyente de las antiguas Grecia y Roma clásicas - puede significarse en el extenso teritorio que, en un plano horizontal incluye la costa norte de Africa y la península arábiga..   Pero, de repente sucede, siguiendo el criterio de los medios de prensa europeos que estalla en la región una revuelta concertada -no se explica otra cosa-que pretende el derrocamientro de todos los regímenes en la región.   ¿Quienes están detrás? ¿Los servicios secretos occidentales o la nebulosa de Al Qaeda?   Con los antecedentes antes citados pueden quedar perfectamente justificados Diez Años de predicación para el combate tal como se proponen el frente salafista y otras organizaciones semejantes. (Remember el ll de septiembre de 200l) .Tras lo cual, debemos concluir, Gaddafi, señores de los manteles, es una pieza clave en la región que, por una vez, dice la verdad cuando amenaza a Europa con las consecuencias que puede originar su caída.  De tal manera que la bravata  del francés se ha quedado en lo que es y nada más.
Los acontecientos que así se vienen desarrollando ponen sobre el tapete no solamente la irrefenable avaricia occidental y las perspectivas que se abren al triunfo del extremismo radical en la región, sino que nos mueve a una reflexión que sitúa en la picota a todas las dictaduras que hoy existen sobre el planeta Tierra.   Digamos Obiang, digamos Hnos. Castro o disnastía Kim. Por encima de las limitaciones territoriales el problema, en esencia, continúa siendo el mismo. En principio, las grandes potencias enloquecidas con sus intereses, después los satélites, -entre col y col::lechuga- y, por último, las víctimas de los unos y los otros.   Es así como el camino queda expedito  para los líderes del tipo Osama Bin Laden.

domingo, 27 de febrero de 2011

La Rebelión de los Iguales.

El  Magreb arde, dulce cacofonía molesta a los oídos  de ciertos sectores de opinión.  Los pueblos de la zona, poseídos por un ardor guerrero  imprevisible, han terminado en un santiamén con dos autocracias colocando en muy mala posición a otras tres. Nadie  ha conseguido explicar las causas subyacentes a estos acontecimientos. Los expertos  en política internacional occidentales , tal como suele suceder frecuentemente cuando surgen problemas complicados en los traspatios que alguna vez fueron  sus colonias,caen -como siempre- en el error de pretender resumirlo todo en conceptos y números, contabilizando lo que pierden y lo que ganan si se producen los cambios que precisan los sublevados para adoptar posteriores medidas, según mejor convenga a sus particulares intereses. Si resulta imprescindible  apoyar al Dictador amenazado por las turbas, pues: ¡Alllá vamos!  Pero si ese sinvergüenza nos tiene hasta las narices: ¡Que lo devoren los leones!
En el Mediterráneo Americano sobreviven los hermanos Castro sometiendo a sus adversarios a detenciones,
torturas, encarcelamiento y destierro con el beneplácito de los que consideran que, con la liberación de sus  víctimas ya a quedado resuelto el problema y la Isla de Cuba restablece la normalidad, ese statu quo del
que tanto disfrutan nuestros queridísimos empresarios a los cuales, el castrismo, les ha venido como una
bendición del cielo. ¡MALHAYA  GADDAFI!  Moro de la morería. Moro que en tal signo nace, no debe
decir mentira.  Pero benditos sean los hermanos Castro, siempre les haremos el favor de contribuir a la esta-
bilidad social en la Isla  ayudándoles a quitarse de encima a los disidentes y acogiendo en nuestros centros
de veraneo a sus héroes -y a los familiares de sus héroes.