miércoles, 15 de mayo de 2013
LOS MISMOS DE SIEMPRE, COMO SIEMPRE HA SIDO
La historia la escriben los vencedores; pero la narrativa queda para los vencidos que son en realidad quienes redactan, en prosa y verso, la verdadera. José María Arguedas tradujo y dio a conocer la :”Visión de los Vencidos” en el Tahuantinsuyo domeñado; mucho antes José Zorrilla de San Martín nos dejó su epopeya charrúa: “Tabaré” y entrambos una mujer cubana: Gertrudis Gómez de Avellaneda un, poema dramático, “Sab”, con la figura de un esclavo africano como protagonista.
Pero si los colonialistas nos impusieron su versión de la historia, debemos reconocer también que, después de esa bien cantada independencia de la que tanto nos enorgullecemos en la América Española (que es española y no latina aunque nadie quiera así reconocerlo, tanto como es inglesa la América del Norte, excluyendo, ¡claro está!, a los Estados Unidos Mejicanos), otro tipo de institución, plantada en nuestras sociedades con profundas raíces nos han impuesto sus versiones muy particulares. Me refiero en concreto a eso que llamamos oligarquía y reconocemos como un cáncer social que muy bien podía ser benigno, pero que no lo es ni lo será jamás por cuenta de ese complejo de inferioridad que les posee, sin excepción a todos sus miembros, colocándoles mentalmente por encima de los demás entre sus paisanos mientras, a la par, se desviven por mostrar el trasero a los señores de Europa cuando no a los gringos.
El hijo de un oligarca tiene, necesariamente, que ser educado en una escuela extranjera, de postín, para que después pueda restregarle el título en las narices al opositor del patio que se le enfrente desnudo, apenas armado con los conocimientos que ha podido adquirir, aquí y allá, dando tumbos por el mundillo en extremo reducido de su propia nación. El oligarca prepara a su prole de la mejor manera y le garantiza una plataforma de lanzamiento para que inicie su trayecto profesional. Cuenta para todo eso con el poder que detenta y que, enfermo de soberbia, considera el único valor del universo. Cuenta para la divulgación de estas mentiras con los “amanuenses de las letras fiscales” -que decía Ezequiel Martínez Estrada-. Son los encargados de redactar la historia, su historia, o la del país en cuestión con el tal oligarca como protagonista.
La pregunta clave, sin embargo, es la de: ¿Cuántos tipos de oligarquía conviven, hoy en día, en nuestro continente? Algún iluso pensará que el tal término sólo puede ser aplicado a las sociedades burguesas. Algún tonto de capirote, de esos que todavía a estas alturas suspiran por la sociedad comunista -que la gran mayoría entre ellos ni siquiera vivieron- dirán que es inapropiado aplicar la definición a la sociedad cubana regida por los hermanos Castro desde hace seis décadas o al régimen chavista de Venezuela o a las repúblicas gobernadas por partidos de izquierda y gobernantes “progresistas” que entre muchas otras cosas hacen progresar los dígitos de sus cuentas en Suiza bajo estricto secreto bancario.
Lo cierto es que hoy las oligarquías son muchas y de muy diversa naturaleza, prohijadas todas por el colonialismo están diferenciadas en su aspecto exterior; pero son absolutamente idénticas en su naturaleza y modus operandi: Imponen el despotismo y se forran. Pero el término es válido para todas: la castrista no evidencia diferencia alguna con la de Guinea Ecuatorial, por ejemplo. La que emerge a la sombra del chavismo y se propone desplazar a la oligarquía clásica venezolana, en ningún caso se comporta de forma diferente.
A don Ramón del Valle Inclán debemos los españoles de América el primer retrato fidedigno de un déspota en nuestro contexto. Pero lo que quizás escapó al ojo avizor de don Ramón lo fue el hecho cierto de que los que hoy nos gobiernan, en su inmensa mayoría, no son en nada diferentes de aquellos encomenderos a los que un buen día hizo desaparecer del mapa la Reina Católica.
TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN
Apenas unos pocos días después de haber sido proclamado Presidente del Gobierno en la República Bolivariana de Venezuela, Su Excelencia el señor Nicolás Maduro, en compañía de sus más cercanos colaboradores ha sobrevolado las aguas del Mar Caribe para aterrizar en un aeropuerto habanero.
Allí le esperaba Bruno, el secretario para asuntos sin importancia de Ricardo Alarcón, y el tal detalle no puede dejar de ser considerado; porque dependiendo como depende la economía cubana en estos momentos de la contribución venezolana, no puede dejar de ser muy significativo el hecho de que el mandante Musito no se haya dignado recibirle personalmente.
¿Qué podemos pensar subyace en el trasfondo de esta aparente idílica vinculación política? Lo evidente se deduce de la monumental diferencia que existe entre ambas naciones en lo que respecta a sus capacidades económicas. Cuba está hundida y desprovista de medios propios para recuperarse. El régimen cubano es obsoleto y el modelo que ha trasladado a Venezuela con Hugo Chávez y Nicolás Maduro ya va en camino de consumar la devastación de ese país.
Venezuela posee territorio, población y recursos naturales en cantidad y calidad suficientes para aspirar a convertirse en potencia regional, que de facto lo es, pero una administración que ha devenido mala copia del desastroso modelo cubano la ha hundido, después de tres lustros de chavismo en el más desastroso de los desastres en todos los órdenes: político, social, económico y cultural.
Para más inri, el dudoso resultado de los comicios efectuados tras el fallecimiento de Hugo Chávez
y la evidente división de criterios en la sociedad que han puesto de manifiesto los resultados del conteo de votos en estas elecciones presidenciales en las que se enfrentaban dos proyectos políticos diametralmente opuestos, con la mano negra del castrismo impregnándolo todo, y manipulándolo todo en el bando chavista, siempre a la sombra, pero no con la discreción suficiente como para evitar la percepción de sus manejos, lo que hace comprensible el rechazo de una enorme cantidad de venezolanos a esta interferencia extranjera en los asuntos más importantes de su país. Una intromisión afincada que ha ido puliendo sus métodos de control sobre la población venezolana, estimulando los sectores que considera responderán favorablemente a sus intereses y reprimiendo con todos los medios y formas a los adversarios del régimen. La mano negra cubana no sólo ha sido el factor determinante en la supervivencia del chavismo sino que pretende seguir siéndolo.
Esta es mi teoría acerca de la conspiración castrista-chavista. Cuando el chavismo caiga -ya está agotado y ahora pretenderán conservar el poder por la fuerza-, la trama quedará al descubierto y al alcance de todos la documentación precisa para evaluar las cosas en su justa medida.
Allí le esperaba Bruno, el secretario para asuntos sin importancia de Ricardo Alarcón, y el tal detalle no puede dejar de ser considerado; porque dependiendo como depende la economía cubana en estos momentos de la contribución venezolana, no puede dejar de ser muy significativo el hecho de que el mandante Musito no se haya dignado recibirle personalmente.
¿Qué podemos pensar subyace en el trasfondo de esta aparente idílica vinculación política? Lo evidente se deduce de la monumental diferencia que existe entre ambas naciones en lo que respecta a sus capacidades económicas. Cuba está hundida y desprovista de medios propios para recuperarse. El régimen cubano es obsoleto y el modelo que ha trasladado a Venezuela con Hugo Chávez y Nicolás Maduro ya va en camino de consumar la devastación de ese país.
Venezuela posee territorio, población y recursos naturales en cantidad y calidad suficientes para aspirar a convertirse en potencia regional, que de facto lo es, pero una administración que ha devenido mala copia del desastroso modelo cubano la ha hundido, después de tres lustros de chavismo en el más desastroso de los desastres en todos los órdenes: político, social, económico y cultural.
Para más inri, el dudoso resultado de los comicios efectuados tras el fallecimiento de Hugo Chávez
y la evidente división de criterios en la sociedad que han puesto de manifiesto los resultados del conteo de votos en estas elecciones presidenciales en las que se enfrentaban dos proyectos políticos diametralmente opuestos, con la mano negra del castrismo impregnándolo todo, y manipulándolo todo en el bando chavista, siempre a la sombra, pero no con la discreción suficiente como para evitar la percepción de sus manejos, lo que hace comprensible el rechazo de una enorme cantidad de venezolanos a esta interferencia extranjera en los asuntos más importantes de su país. Una intromisión afincada que ha ido puliendo sus métodos de control sobre la población venezolana, estimulando los sectores que considera responderán favorablemente a sus intereses y reprimiendo con todos los medios y formas a los adversarios del régimen. La mano negra cubana no sólo ha sido el factor determinante en la supervivencia del chavismo sino que pretende seguir siéndolo.
Esta es mi teoría acerca de la conspiración castrista-chavista. Cuando el chavismo caiga -ya está agotado y ahora pretenderán conservar el poder por la fuerza-, la trama quedará al descubierto y al alcance de todos la documentación precisa para evaluar las cosas en su justa medida.
jueves, 11 de abril de 2013
EUROPA EN LA ENCRUCIJADA
Está cantado: La crisis actual en la euro-zona no solamente significa la des-articulación de un complejo financiero de primera magnitud, sino, además, la re-colocación en su sitio de ese pseudo-continente que mangoneó a todo el mundo durante los últimos quinientos años, imponiendo a los demás sus costumbres, sus valores, sus idiomas ( cultura e historia a su imagen y semejanza), sus religiones y el comportamiento social que mejor se avenía a sus intereses. Un conjunto de elementos que fundió la sólida base sobre la que se erigió el complejo de superioridad europeo; esa patología que en estas circunstancias, tan dramáticas para ellos, les impide orientarse en la tormenta y les mueve a continuar fantaseando y pretendiendo hacer creer a los demás que conseguirán evitar la catástrofe.
La situación a dado pie a múltiples disertaciones eruditas y machaconas discusiones bizantinas; pero no hay que ser, precisamente, un genio, para comprender lo que está sucediendo. Tampoco se hace necesario resucitar a Adams Smith, rememorar a Carlos Marx, o contratar la fértil e imaginativa pluma de Levy Strauss para que nos rellene tres páginas de periódico en hebreo: porque hasta el más ingenuo labriego de Nueva Caledonia, puesto sobre los antecedentes, comprendería la situación.
El sistema colonial desapareció oficialmente en el transcurso de la octava década del siglo pasado. Esa década también nos trajo la des-articulación y posterior desaparición de la Unión Soviética. La paz ecuménica, por una vez en la vida, parecía hacerse realidad. Pero para la economía de Occidente (entendiéndose como tal el grupo de países que conforman la Europa del Oeste, la América Inglesa y la Comunidad Británica) todo esto se traducía en un brutal frenazo económico que, en primer lugar afectaba al dispositivo que existió hasta entonces de defensa estratégica
y, por consiguiente, a la industria del armamento, y no solamente por la ausencia súbita de una justificación de peligro inmediato, sino por la desaparición de una clientela hasta entonces entusiasmada. Porque, para las oligarquías surgidas con las naciones emergentes, los presupuestos ahora eran otros, muy distantes en todos los sentidos a los que detentaron las satrapías anteriores.
Pero si rusos y yanquis quedaron muy tocados con aquel violento giro de las circunstancias, la tierra de nadie que lo fué hasta entonces la Europa del Oeste quedó como el niño al que arrebatan de las manos el trozo de pastel de manzana que acababa de entregarle su abuelita. Así que se echó inmediatamente manos al proyecto de alcance limitado que promovió en su momento aquel buen-nazi que lo fue Konrad Adenauer (que un nazi también puede tener buenas ideas) , amoldándole por aquí y alargándole por allá. Así nació la Unión Europea. Proyecto para un Estado multinacional sin lengua franca y sin cuerpo legal universal, soldado únicamente por dos factores, la tez blanca de sus súbditos-ciudadanos y la moneda única: el euro, nuestro protagonista.
Pero todo marchaba bien, a pesar de las dificultades, hasta que los bárbaros pretendieron cumplimentar el sueño germánico de toda la vida y, superando el limes, consiguieron meter dentro de la Nueva Europa a sus ancestrales adversarios del mundo latino. Para los bárbaros fue la materialización de un sueño largamente añorado (desde el lejano siglo V d.c.) los pueblos del interior del Imperio Romano otra vez sometidos; esta vez por el oro de Odín, (o sea: el euro).
Lo que vino después fue la apoteosis. George Bush Jr. y Candy Rice, con un reducido equipo de diplomáticos, consiguieron el triunfo donde fracasó Napoleón y fueron aniquilados los ejércitos pánzer enviados por Adolfo Hitler . La frontera penetró, desde el Oeste, en el Este, situando sus lindes frente al mismísimo Norte de Rusia y amenazando con pasar sobre Ucrania transformada, de un día para potro, en tierra de nadie al arbitrio electoral de una democracia recién nacida y sin precedentes. Polonia, los antiguos territorios del Imperio Austro-Húngaro, los Balcanes y hasta la mismísima Grecia volvían -no se sabe todavía dónde estuvieron- a la Europa de nuevo formato.
. Este fue el regalo griego -nunca quedó mejor puesta la frase- que hizo el amigo americano a la Nueva Europa
¿Pero,estaban los países fundadores en condiciones de recibir este impacto? Para refundirse con su hermana del Este, Alemania necesitó veinte años. ¿Estaban rumanos, búlgaros, checos, eslovacos, polacos y todos los demás listos para re-acondicionar sus medios de producción y sus fuerzas productivas al nivel que imponía la nueva situación? ¿Cuánto tiempo necesitaban para conseguirlo? ¿Cuánto iba a costar el desarrollo de este programa de integración?
No le demos más vueltas al asunto. Debemos asumir que, el proyecto para la nueva Europa, ha resultado un gran fiasco.
La situación a dado pie a múltiples disertaciones eruditas y machaconas discusiones bizantinas; pero no hay que ser, precisamente, un genio, para comprender lo que está sucediendo. Tampoco se hace necesario resucitar a Adams Smith, rememorar a Carlos Marx, o contratar la fértil e imaginativa pluma de Levy Strauss para que nos rellene tres páginas de periódico en hebreo: porque hasta el más ingenuo labriego de Nueva Caledonia, puesto sobre los antecedentes, comprendería la situación.
El sistema colonial desapareció oficialmente en el transcurso de la octava década del siglo pasado. Esa década también nos trajo la des-articulación y posterior desaparición de la Unión Soviética. La paz ecuménica, por una vez en la vida, parecía hacerse realidad. Pero para la economía de Occidente (entendiéndose como tal el grupo de países que conforman la Europa del Oeste, la América Inglesa y la Comunidad Británica) todo esto se traducía en un brutal frenazo económico que, en primer lugar afectaba al dispositivo que existió hasta entonces de defensa estratégica
y, por consiguiente, a la industria del armamento, y no solamente por la ausencia súbita de una justificación de peligro inmediato, sino por la desaparición de una clientela hasta entonces entusiasmada. Porque, para las oligarquías surgidas con las naciones emergentes, los presupuestos ahora eran otros, muy distantes en todos los sentidos a los que detentaron las satrapías anteriores.
Pero si rusos y yanquis quedaron muy tocados con aquel violento giro de las circunstancias, la tierra de nadie que lo fué hasta entonces la Europa del Oeste quedó como el niño al que arrebatan de las manos el trozo de pastel de manzana que acababa de entregarle su abuelita. Así que se echó inmediatamente manos al proyecto de alcance limitado que promovió en su momento aquel buen-nazi que lo fue Konrad Adenauer (que un nazi también puede tener buenas ideas) , amoldándole por aquí y alargándole por allá. Así nació la Unión Europea. Proyecto para un Estado multinacional sin lengua franca y sin cuerpo legal universal, soldado únicamente por dos factores, la tez blanca de sus súbditos-ciudadanos y la moneda única: el euro, nuestro protagonista.
Pero todo marchaba bien, a pesar de las dificultades, hasta que los bárbaros pretendieron cumplimentar el sueño germánico de toda la vida y, superando el limes, consiguieron meter dentro de la Nueva Europa a sus ancestrales adversarios del mundo latino. Para los bárbaros fue la materialización de un sueño largamente añorado (desde el lejano siglo V d.c.) los pueblos del interior del Imperio Romano otra vez sometidos; esta vez por el oro de Odín, (o sea: el euro).
Lo que vino después fue la apoteosis. George Bush Jr. y Candy Rice, con un reducido equipo de diplomáticos, consiguieron el triunfo donde fracasó Napoleón y fueron aniquilados los ejércitos pánzer enviados por Adolfo Hitler . La frontera penetró, desde el Oeste, en el Este, situando sus lindes frente al mismísimo Norte de Rusia y amenazando con pasar sobre Ucrania transformada, de un día para potro, en tierra de nadie al arbitrio electoral de una democracia recién nacida y sin precedentes. Polonia, los antiguos territorios del Imperio Austro-Húngaro, los Balcanes y hasta la mismísima Grecia volvían -no se sabe todavía dónde estuvieron- a la Europa de nuevo formato.
. Este fue el regalo griego -nunca quedó mejor puesta la frase- que hizo el amigo americano a la Nueva Europa
¿Pero,estaban los países fundadores en condiciones de recibir este impacto? Para refundirse con su hermana del Este, Alemania necesitó veinte años. ¿Estaban rumanos, búlgaros, checos, eslovacos, polacos y todos los demás listos para re-acondicionar sus medios de producción y sus fuerzas productivas al nivel que imponía la nueva situación? ¿Cuánto tiempo necesitaban para conseguirlo? ¿Cuánto iba a costar el desarrollo de este programa de integración?
No le demos más vueltas al asunto. Debemos asumir que, el proyecto para la nueva Europa, ha resultado un gran fiasco.
OBIANG, INSUPERABLE REFERENTE
Recientemente, el periódico español EL PAIS, dedicó buena parte de un suplemento semanal a reseñar las tropelías de las que eran víctimas los empresarios españoles que se aventuraban a invertir sus capitales en la Guinea Ecuatorial gobernada por ese muchachón, Teddy Obiang, de la mano de familiares y personeros del régimen próximos al dictador. Lo que atrajo mi atención en este caso no es solamente la hipocresía con la que se trata el tema, sino la monumental falta de ética que adorna a la clase empresarial de algunos países que se presentan ante el mundo como muy civilizados, defensores de los derechos humanos y ta, ta, ta; tá-tá-tá....
El señor Teodoro Obiang está reconocido internacionalmente con un dictador abyecto que oprime hasta lo insoportable a su pueblo mientras se beneficia de la sustanciosa tajada que propicia la industria del petróleo en su pequeño país; emolumentos con los cuales la Guinea Ecuatorial está, en estos momentos, capacitada para iniciar un despegue económico sin precedentes en su historia. Pero incapaces de substraerse a esta realidad social, algunos empresarios españoles se han lanzado al vacío en este juego de la ruleta con el que habían ya conseguido muchos éxitos en Cuba, donde gobierna Musito, otro dictador tan abyecto y despreciable como Teddy, que hace lo mismo que Teddy con su pueblo; pero que no aprieta tanto a los inversores extranjeros, aunque suele atemorizarlos con cierta frecuencia.
Lo que muchos no comprenden, o no quieren reconocer en muchos países, en atención a posicionamientos doctrinales o compromisos en el juego sucio de las inteligencias y los favores recíprocos, es que, Musito y Teddy, los dos a una, encarnan al mismo personaje protagónico en un drama en el cual la vileza y la inmoralidad marchan por delante de cualquier valor, honorabilidad y orgullo. Son regímenes levantados sobre el barro , sostenidos sobre la iniquidad, insoportables para sus víctimas, despreciables para cualquier persona decente que viva en cualquier lugar de este planeta.
Lamentar las vejaciones de una dictadura con la cual se pretende hacer negocios omitiendo la cruda realidad que se desprende del sufrimiento de un pueblo tiranizado, no es sólo una inmoralidad es, además, una desvergüenza.
El señor Teodoro Obiang está reconocido internacionalmente con un dictador abyecto que oprime hasta lo insoportable a su pueblo mientras se beneficia de la sustanciosa tajada que propicia la industria del petróleo en su pequeño país; emolumentos con los cuales la Guinea Ecuatorial está, en estos momentos, capacitada para iniciar un despegue económico sin precedentes en su historia. Pero incapaces de substraerse a esta realidad social, algunos empresarios españoles se han lanzado al vacío en este juego de la ruleta con el que habían ya conseguido muchos éxitos en Cuba, donde gobierna Musito, otro dictador tan abyecto y despreciable como Teddy, que hace lo mismo que Teddy con su pueblo; pero que no aprieta tanto a los inversores extranjeros, aunque suele atemorizarlos con cierta frecuencia.
Lo que muchos no comprenden, o no quieren reconocer en muchos países, en atención a posicionamientos doctrinales o compromisos en el juego sucio de las inteligencias y los favores recíprocos, es que, Musito y Teddy, los dos a una, encarnan al mismo personaje protagónico en un drama en el cual la vileza y la inmoralidad marchan por delante de cualquier valor, honorabilidad y orgullo. Son regímenes levantados sobre el barro , sostenidos sobre la iniquidad, insoportables para sus víctimas, despreciables para cualquier persona decente que viva en cualquier lugar de este planeta.
Lamentar las vejaciones de una dictadura con la cual se pretende hacer negocios omitiendo la cruda realidad que se desprende del sufrimiento de un pueblo tiranizado, no es sólo una inmoralidad es, además, una desvergüenza.
lunes, 1 de abril de 2013
EL VOTO DEL BUEN SALVAJE
El buen salvaje vota. Lo saben en Venezuela. Y Nicolás Maduro considera ese voto suyo, de su partido y de su gobierno. Pero, por si las moscas, todas las teclas han ido tocadas: la fidelidad del ejército al chavismo, el agradecimiento de los favorecidos, la apreciación de los nuevos ricos y la intimidación a los descontentos (como Fidel Castro, en papel Yavé, recomienda hacer desde La Habana).
Mientras tanto, el muerto, sigue insepulto y listo para ser utilizado, a la manera que lo fue el Cid Campeador, en la batalla decisiva; porque ha sido esta, sin lugar a dudas, la recomendación del Comandante, de quién se conoce un precedente cuando, en palabras de su mentor, José Pardo Llada,
ha quedado constancia de que pretendía ejecutar un Golpe de Estado a partir del secuestro del cadáver de Eduardo Chibás que a la sazón se velaba en la Universidad de La Habana.
-Nos llevamos al muerto y montamos una multitudinaria marcha hasta el Palacio Presidencial. Tú te pones de Presidente y yo de Primer Ministro.
La ocurrencia fue para Pardo Llada una sorpresa y la rechazó tajantemente. Pero muchos años después, compartiendo exilio con Carlos Prío que era en aquel momento del incidente Presidente de la República en funciones, fue mayor su sorpresa al escuchar la respuesta que este dio a su pregunta de: ¿Qué hubiera hecho su gobierno si se hubiera materializado aquella idea? -¡Nada!,-le respondió Carlos Prío. Me hubiera marchado....
Si alguien quería un precedente, aquí lo tiene. El lejano origen de las maniobras momificadoras y los prolongados rituales funerarios. ¡Están aprovechando la leyenda del muerto hasta las últimas consecuencias!
Es muy probable, no obstante, que gane el chavismo, por goleada, estas elecciones, y es también probable que, en el caso contrario, echen a las calles al buen salvaje. Dirán entonces que es la libertad guiando al pueblo quien impone la ley, pero mientras se espera con expectación por los comicios, cuarenta electores mueren, cada día, baleados o acuchillados por delincuentes en las calles de Caracas.
Mientras tanto, el muerto, sigue insepulto y listo para ser utilizado, a la manera que lo fue el Cid Campeador, en la batalla decisiva; porque ha sido esta, sin lugar a dudas, la recomendación del Comandante, de quién se conoce un precedente cuando, en palabras de su mentor, José Pardo Llada,
ha quedado constancia de que pretendía ejecutar un Golpe de Estado a partir del secuestro del cadáver de Eduardo Chibás que a la sazón se velaba en la Universidad de La Habana.
-Nos llevamos al muerto y montamos una multitudinaria marcha hasta el Palacio Presidencial. Tú te pones de Presidente y yo de Primer Ministro.
La ocurrencia fue para Pardo Llada una sorpresa y la rechazó tajantemente. Pero muchos años después, compartiendo exilio con Carlos Prío que era en aquel momento del incidente Presidente de la República en funciones, fue mayor su sorpresa al escuchar la respuesta que este dio a su pregunta de: ¿Qué hubiera hecho su gobierno si se hubiera materializado aquella idea? -¡Nada!,-le respondió Carlos Prío. Me hubiera marchado....
Si alguien quería un precedente, aquí lo tiene. El lejano origen de las maniobras momificadoras y los prolongados rituales funerarios. ¡Están aprovechando la leyenda del muerto hasta las últimas consecuencias!
Es muy probable, no obstante, que gane el chavismo, por goleada, estas elecciones, y es también probable que, en el caso contrario, echen a las calles al buen salvaje. Dirán entonces que es la libertad guiando al pueblo quien impone la ley, pero mientras se espera con expectación por los comicios, cuarenta electores mueren, cada día, baleados o acuchillados por delincuentes en las calles de Caracas.
lunes, 11 de marzo de 2013
REALISMO MÁGICO
En uno de los viajes de exploración
posteriores al de su gran descubrimiento, Cristóbal Colón se
encontró ante el formidable paisaje de la desembocadura del río
Orinoco y desbordado por la pasión y saturado de misticismo concluyó
se encontraba ante las puertas del Paraíso Terrenal. Colón, que
buscaba Cipango, agotó su existencia sin llegar a conocer que, en
las tierras por él descubiertas para los europeos, existió una vez
un reino denominado Cipán en el que era costumbre -como en las
antiguas civilizaciones orientales- sepultar a los reyes junto a un
séquito de personas ejecutadas para la ocasión en el que figuraban
sus esposas, sus concubinas, sus criados y los más altos dignatarios
de la corte, a los que se añadían sus mascotas y algún que otro
voluntario penitente. Una práctica monstruosa a los ojos de la
moralidad contemporánea, pero que no dejaba de obedecer a ciertas
razones muy bien fundamentadas, por la sencilla razón de que daba
lugar a un cambio de régimen sin paliativos.
La desembocadura del río Orinoco,
su delta y área adyacentes pertenecen, hoy en día, a la República
Bolivariana de Venezuela; pero las puertas al Paraíso Terrenal
permanecen donde siempre han estado: en la Torá, y, en las tierras
descubiertas para los europeos por el Gran Almirante, en sustitución
al de Cipán existen otros reinos tales como el de Cuba, el de
Ecuador o el de la mismísima Venezuela donde se viven ahora mismo
momentos de intensa emoción alrededor del fallecimiento de su primer
mandatario en funciones (alguien que, curiosamente, ordenó en su
momento derribar las estatuas de Colón erigidas en territorio
venezolano) Y aunque está claro que las mujeres que tuvo alguna
vez este señor no serán ejecutadas durante el ritual funerario y
que tampoco lo será sus ministros, ni sus hombres de confianza,
resulta razonable suponer que, en todo caso, la vida política,
allí, continuará igual.
Queda expuesto así uno de los más
ilustrativos contrastes entre civilización y barbarie, ante el cual,
los supuestos avances de las ciencias políticas palidecen a la luz
de la efectividad que tenía la acción directa de los antiguos, y
pueden ser conceptuados como ridículos, hipócritas y desprovistos
de toda efectividad. Para más inri y porque viene a colación con
lo que se pretende hacer con el cadáver del caudillo muerto en
Caracas debemos asumir la consideración de que, si antes se
momificaba a los magnates para después sepultarles en laberintos
inaccesibles, puede resultar chocante que ahora se les momifique
para ser exhibidos cual adorables fetiches, manantiales de
superstición.
Como cubano, no obstante, comparto
-por considerarla apropiada en nuestro caso- la idea de adoptar este
formato de funeral perpetuo, muy particularmente, en el caso de un
presumible y próximo fallecimiento de Fidel Castro. Y no por
motivos políticos o religiosos, sino simple y llanamente económicos:
ya que pienso, es la única manera que tenemos los cubanos a nuestro
alcance para recuperar, -con lo que paguen durante varias décadas
los turistas extranjero que acudan a ver su momia expuesta en la
Plaza de la Revolución-, algo del dinero que, procedente del erario
público, dilapidó, regaló, malgastó y dedicó al nepotismo que
beneficia a esa inmensa familia -en realidad una tribu dislocada en
España, Méjico y los EEUU, además de Cuba- en los dos tercios de
siglo que ha gobernado junto a su hermano.
¡La Patria es de todos!,-rezaba en
su título una memorable proclama de los obispos cubanos. Yo
añadiría que, el dinero público: ¡También! .
martes, 5 de marzo de 2013
“CASTRO, CHAVEZ y CORREA” / ( El que así lo desee, que se lo crea)
Aquí
están los tres: Reflexionemos.
Nro.
1: Los Hermanos Castro -que no se trata de la orquesta,
precisamente).
Crearon
y promocionaron el “castrismo”, una corriente en la praxis del
marxismo-leninismo a partir de las realizaciones soviéticas en
materia de enfrentamiento frontal al imperialismo yanqui. Su área
de expansión era enorme: La América Española al completo, el
Africa sudsahariana y el sudeste asiático. Sus puntos de
referencia para hacer campaña propagandístia: la guerra de Viet-Nam
y el régimen segregacionista sudáfricano. Sus mártires por
antonomasia: Nelson Mandela, Angela Davis y Van Troi. El héroe
insuperable: Ernesto Guevara.
Hacer
la guerra al imperialismo yanqui en todas partes (crear dos, tres,
muchos Viet-Nam) era la consigna. Fue así como millares de jóvenes
situados en todas las izquierdas del planeta, pasaron por La Habana,
estudiaron y se formaron militar y políticamente para después
emplear esos conocimientos “en la lucha”. Muchos morirían en
el cumplimiento de lo juramentado, otros, simple y llanamente,
mirarían para otra parte después de agenciarse una formación
profesional gratuita en un ambiente placentero.
Pero
los efectos de esta política ideológica fueron devastadores:
guerrillas en todas partes, masacres en todas partes, reacciones
brutales , golpes de Estado. El imperialismo yanqui, -quedó más
que claro- devolvía los golpes y sus lacayos no se bajaban tampoco
los pantalones, así que, al final, la iniciativa que habían
arrebatado los Castro a la superpotencia soviética resultó
atemperada a su debido tiempo. De tal modo que se acabó todo en la
América Española, se firmó la paz en el sudeste asiático y sólo
quedó el anquilosado colonialismo en Africa representado en
exclusiva por un debilitado Portugal y esa era una lucha que se
podía justificar como legítima.
Así
que hasta allá se fueron las tropas de voluntarios cubanos, para
liberar a nuestros hermanos africanos, porque, el mismísimo gobierno
que tanta repugnancia ha demostrado tener para nombrar hombres y
mujeres de raza negra en los más altos cargos de la administración
pública, de un día para otro, declaraba que, la población de
nuestro país era: latino-africana. (¡Que hay que joderse con los
hermanos Castro!)
Pero
bueno, allí están, vivitos y coleando, degustando esas mieles del
poder que los pobrecillos Lage y Roque asumieron como una adicción
y dando la lata con una doctrina borrada del mapa por el paso del
tiempo y la evolución natural de las fuerzas sociales en aquellos
lugares que alguna vez estuvieron en disputa. No quieren y no
demuestran interés alguno en salirse del esquema en el que ellos
mismos se encerraron, simple y llanamente porque es lo que más
conviene a este estilo de hacer política y conservar el poder.
Nro.
2: Hugo Chávez.
Reflexiónes:
Con Hugo Chávez nos llegó el chavismo (los chavitos ya estaban) a
los venezolanos de golpe y porrazo y a los cubanos por carambola.
Pero: ¿Qué coño es el chavismo? Pues, parece ser que, el único
que lo sabe es Hugo Chávez. Y no es que se trate de un
trabalenguas, es que este exorcismo verborraico inacabable contra un
Imperio Americano cada día más arratonado ante esta fuerte
personalidad que nos ha salido de una cárcel después de un
pucherazo fallido -tal Adolfo Hitler, tal Fidel Castro-, para
arreglarnos la vida y la muerte a los que hemos nacido en aquellas
juridicciones en las que mandan.
¡Salve
Hugo! ¡Los que aspiramos a uno de tus cheques en blanco te
saludamos con amor! La idea bolivariana es una genialidad, -de
Simón Bolívar, claro-; pero resucitarla en estos momentos parece
ser que tiene sus inconvenintes. ¿ O es que acaso no has tomado
en cuenta que los politiqueros de toda la vida en los países
hermanos podían aprovecharse de tu generosidad bolivariana para
después mandarte al lugar de donde viniste? ¿Nunca tomaste en
cuenta que los principales beneficiarios de tu generosidad política
no eran los sencillos trabajadores en los países a los que tu
entregabas grandes sumas de petrodólares -los que te pagaba el
Impero, por ejemplo-?
¡Ay,
Hugo Chávez! ¡Que cándido me has salido! Si tuvieras la menor
idea acerca de lo ponzoñosos que son los Castro nunca hubieras
actuado como actuaste. Tal vez te hubieras dejado aconsejar -no se
por quién; pero alguien, sin dudarlo, más honesto- y, con un poco
de moderación, un enfoque más hacia dentro de tu propio país y de
los problemas de sus gentes, con menos beligerancia y más diplomacia
y con algo más de sensatez que es lo que te ha faltado, te hubieras
situado, sin lugar a dudas, a la diestra en su merecida fama del
Libertador.
Nro.
3: Correa.
Reflexiones:
Este, hoy por hoy, me parece el más listillo de los tres.
Hay
que situarlo, no obstante, en su contexto que no es, precisamente, el
de hace treinta años. Pero quizás por su formación profesional,
o porque en su vida personal es un hombre más realizado que los
otros y ese equilibrio emocional lo marca, sus acciones políticas
están resultando más fructífereas para el país que ahora vuelve a
gobernar en una nueva legislatura. Es un tipo pragmático, no cabe
la menor duda y en lo que ha soflamas respecta no pasa de hablarnos
de una “revolución ciudadana” que no sabemos muy bien si es la
francesa de los textos escolares y del Siglo de las Luces. Yo no sé
si es masón, pero muy bien que lo aparenta, hablando runa simi con
los indios como una reencarnación de Rosseau. He leído que se ha
formado profesionalmente en Europa y eso dice mucho porque atempera
el jacobinismo que proyecta. Pero hay que reconocerle que ha
adminisrado muy bien su país -con un superior sentido común al de
los Castro y Chávez- sin dejarse arrastrar a la locuras del
armamentismo y de los refugios antiatómicos. Esperemos continúe
por el buen camino, sin pasarse y sin admitir presiones, pues tiene
ante sí la oportunidad de conseguir un buen sitio en la historia de
su pueblo.
lunes, 28 de enero de 2013
EL DOLOR DE NUESTRA REALIDAD POLITICA
El siglo XIX cubano fue un siglo de conspiraciones y levantamientos contra el poder colonial español. El siglo XX un siglo de traiciones a los ideales del independentismo y a los hombres que por esa causa lucharon y murieron. Fue este un siglo que hay que adjudicar por completo a los que, desde el poder, se empeñaron hasta conseguirlo borrar todo vestigio de nacionalismo verdadero, en principio, los generales José Miguel Gómez y Mario García Menocal, que abrieron las puertas a la inmigracion extranjera para blanquear la Isla y como colofón los hermanos dictadores Fidel y Raúl Castro Ruz promotores conscientes de la única emigración masiva que se cuenta en nuestra historia.
La tragedia de Cuba es única y da la nota incluso en un ámbito como el del continente americano, metido en la modernidad a partir de monumentales movimientos migratorios e indescriptibles tragedias poblacionales y el siglo XXI cubano ha comenzado con un regreso al colonialismo en la mentalidad colectiva y una disgregación nacional que se observa en un número infinito de “doblenacionalidades”.
¿Cómo entonces es que se puede corregir la actual situación?
Sacar a los Castro del poder y borrar todo vestigio de ese régimen se constituye una necesidad de primer orden para la nación cubana. No voy a decir que el fin justifica los medios, pero tampoco es evitando el enfrentamiento frontal que se arreglaran las cosas para los cubanos. El régimen es fuerte porque está bien armado frente a una población indefensa; pero se sabe indefenso ante el devenir histórico y ya se salta las reglas que impone la acción disimulada e hipócrita dirigida a la galería exterior y lucra y se corrompe ante la vista de todos. Están desmoralizados y conscientes de que se les viene encima el final y se aplican a sacar las mejores tajadas de lo poco que aún queda del erario público.
En estas circunstancias, es al pueblo de Cuba a quien corresponde corregir la situación. Ahora veremos si hay cubanos en la Isla y fuera de ella y si están dispuestos a morir por la libertad o si prefieren continuar viviendo en el oprobio sumidos.
La tragedia de Cuba es única y da la nota incluso en un ámbito como el del continente americano, metido en la modernidad a partir de monumentales movimientos migratorios e indescriptibles tragedias poblacionales y el siglo XXI cubano ha comenzado con un regreso al colonialismo en la mentalidad colectiva y una disgregación nacional que se observa en un número infinito de “doblenacionalidades”.
¿Cómo entonces es que se puede corregir la actual situación?
Sacar a los Castro del poder y borrar todo vestigio de ese régimen se constituye una necesidad de primer orden para la nación cubana. No voy a decir que el fin justifica los medios, pero tampoco es evitando el enfrentamiento frontal que se arreglaran las cosas para los cubanos. El régimen es fuerte porque está bien armado frente a una población indefensa; pero se sabe indefenso ante el devenir histórico y ya se salta las reglas que impone la acción disimulada e hipócrita dirigida a la galería exterior y lucra y se corrompe ante la vista de todos. Están desmoralizados y conscientes de que se les viene encima el final y se aplican a sacar las mejores tajadas de lo poco que aún queda del erario público.
En estas circunstancias, es al pueblo de Cuba a quien corresponde corregir la situación. Ahora veremos si hay cubanos en la Isla y fuera de ella y si están dispuestos a morir por la libertad o si prefieren continuar viviendo en el oprobio sumidos.
jueves, 3 de enero de 2013
A Hugo Chávez, en la eternidad
Lo mismo que el castrismo en Cuba, el éxito inicial del chavismo en Venezuela puede explicarse por los angustiosos antecedentes que exhibe la historia política de aquella nación. Lo mismo que en Cuba, gobiernos señalados por la incompetencia, la corrupción administrativa, el terrorismo de Estado y la desvergüenza absoluta se sucedieron uno tras otro sin demostrar alguno la menor preocupación por el desarrollo tecnómico y el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores más humildes de la población. Lo mismo que en Cuba, las esperanzas de millones de personas hicieron un punto concéntrico en la figura de un caudillo que parece repetirse a sí mismo en un contexto esta vez más distendido en el ámbito de las relaciones políticas internacionales.
Hugo Chávez asumió con plena conciencia de causa semejante desempeño y, digan lo que digan sus detractores no pueden quedar dudas de que ha sido -ha vuelto a suceder- una nueva oporunidad malgastada. Probable consecuencia de una formación cultural desordenada e incompleta y de una forma de razonar ajustada a los moldes cuartelarios de una juventud de soldado, su proyección pública se quedó desde un principio atrapada en la atención de un semicírculo de adeptos vinculada a la izquierda más controvertida del continente americano y a una clientela de descamisados sin ideología que encontraron en el nuevo régimen un espacio que, ni en sueños, pensaron alguna vez recorrer.
Pero el desastre no podia tardar, como es habitual sucede cuando las actividades económicas de una nación quedan subordinadas a la acción política de un partido que gobierna con la más absoluta de las mayorías. La crisis, si no existe, se la inventan y, habiéndose producido tanto desorden y despilfarros en ayudas a los hermanos del espacio exterior -relegados a segundo plano los intereses nacionales que un buen día se defendieron- no debe extrañar a nadie que se produzcan escaseces y se desborde por omisión la delincuencia.
Pero Hugo Chávez se muere. Acaba de designar sucesor, la patata caliente queda en manos de los que han sido en todo momento sus incondicionales y la inteligencia cubana teje y reteje su monumental entramado venezolano, entregada a la tarea de mantener vivo al chavismo después de la muerte de su principal dirigente en una guerra en dos frentes contra el devenir histórico, cuando el mismísimo régimen que la ha promocinado está amenazado de muerte a partir de una transformaión total. Salvar al chavismo para que sobreviva el castrismo es la actual consigna. ¡Nunca en la historia se le pidió tanto a tan pocos!
Hugo Chávez se va convencido de haberlo dejado todo atado y bien atado. Los cubanos luchan por dejarlo todo bien atado antes de que se vaya.
Hugo Chávez asumió con plena conciencia de causa semejante desempeño y, digan lo que digan sus detractores no pueden quedar dudas de que ha sido -ha vuelto a suceder- una nueva oporunidad malgastada. Probable consecuencia de una formación cultural desordenada e incompleta y de una forma de razonar ajustada a los moldes cuartelarios de una juventud de soldado, su proyección pública se quedó desde un principio atrapada en la atención de un semicírculo de adeptos vinculada a la izquierda más controvertida del continente americano y a una clientela de descamisados sin ideología que encontraron en el nuevo régimen un espacio que, ni en sueños, pensaron alguna vez recorrer.
Pero el desastre no podia tardar, como es habitual sucede cuando las actividades económicas de una nación quedan subordinadas a la acción política de un partido que gobierna con la más absoluta de las mayorías. La crisis, si no existe, se la inventan y, habiéndose producido tanto desorden y despilfarros en ayudas a los hermanos del espacio exterior -relegados a segundo plano los intereses nacionales que un buen día se defendieron- no debe extrañar a nadie que se produzcan escaseces y se desborde por omisión la delincuencia.
Pero Hugo Chávez se muere. Acaba de designar sucesor, la patata caliente queda en manos de los que han sido en todo momento sus incondicionales y la inteligencia cubana teje y reteje su monumental entramado venezolano, entregada a la tarea de mantener vivo al chavismo después de la muerte de su principal dirigente en una guerra en dos frentes contra el devenir histórico, cuando el mismísimo régimen que la ha promocinado está amenazado de muerte a partir de una transformaión total. Salvar al chavismo para que sobreviva el castrismo es la actual consigna. ¡Nunca en la historia se le pidió tanto a tan pocos!
Hugo Chávez se va convencido de haberlo dejado todo atado y bien atado. Los cubanos luchan por dejarlo todo bien atado antes de que se vaya.
¡ AQUI EL QUE MANDA ES BULÉ !
Con y sin comunismo; capitalismo
si desean así llamarlo; engendro diabólico si les parece mejor, los
Castro mantienen a la nación cubana sometida a la santísima paz de
la detención de disidentes, palo y piedra al que se atreva a
públicamente manifestarse en contra del gobierno y oportunidades
para viajar al extranjero para todos aquellos ciudadanos de la
¿República? que se porten bien y cumplan con sus deberes.
De un día para otro, las cosas
han cambiado mucho en Cuba. Han reaparecido la propiedad privada,
el empresariado autónomo, algún que otro pequeño propietario
agrícola y, consecuentemente, una fiscalización en toda regla de
todo lo anteriormente mencionado. La gente puede viajar, según se
dice, pero continúan siendo ellos -los Castro- los que deciden
quienes. Y todos pueden soñar con el hogar de sus sueños.
Como es lógico suponer, las
cabezas pensantes de la Vieja Europa -no tan vieja como China, la
India y Persia, pero mucho más presumida- ocupadas como siempre en
esquilmar hasta el último penique a sus súbditos y reducir a la
obediciencia a los extranjeros que osan pisar su venerable suelo, han
aplaudido las medidas adoptadas por el castrismo, considerándolas
pasos de avance hacia no se sabe dónde -me pregunto estupefacto-.
Y los Castro, que son sabios como lo es el Diablo, amplían sus
reformas copiando lo peor que en materia de leyes y normas legales
rigen o se legislan por aquellos lares. (Así le han venido encima
a los extranjeros y cubanos con doble nacionalidad que residen en la
Isla).
¿Qué es lo que queda del
comunismo en Cuba? Aquel fabuloso proyecto político tan defendido
por los socialdemocratas europeos: ¿Dónde está? ¿Adónde fue?
Para dar respuesta a esa pregunta
y justificar lo injustificable, los Castro continúan cavando
refugios antiatómicos, construyendo hospitales subterráneos y
enterrando centenares de miles de fusiles y parte del cementerio de
armas de la última Guerra Mundial con el que la extinta Unión
Soviética se empeñó en garantizar la supervivencia del régimen.
Se trata de un proyecto faraónico que ha absorbido durante décadas
los esfuerzos de miles de trabajadores de la construcción y todo el
material: cemento, arena, acero y madera disponibles, sin
preocupándose los Castro por todo cuanto concernía a
infraestructuras y programas de construcción de viviendas sociales
en la magnitud que lo requería el crecimiento poblacional. El mismo
enfoque con el que se tratró el abastecimiento de alimentos a la
población y de artículos de primera necesidad. ¡Esto es lo que
queda de comunismo en Cuba! Y, ¡claro está!, los Castro, esa
familia de superdotados que nos regaló la madre naturaleza a los
cubanos para que aprendiéramos, en una sola lección de la historia,
todo aquello que las más antiguas naciones del planeta han
necesitado aprender con muchas y con muchos siglos e incluso milenios
de convivencia social.
Nuestros avances, ¡sin lugar a
dudas!, han sido notables.
lunes, 29 de octubre de 2012
ABAJO EL QUE SUBA
El general panameño Omar Torrijos
-de siempre grata recordación-, gustaba referir, con su estilo
campechano de hombre sencillo, la lección de alta moral que recibió
de unos ancianos en una localidad humilde de su propio país. Junto
con las reclamaciones de los derechos debidos a Panamá por la
explotación económica del Canal que hicieron de él un personaje
muy popular en términos internacionales, se había enfrascado el
general en un proyecto de desarrollo social que superaba sobre el
papel los medios con los que contaba su gobierno para realizarlo;
pero las intenciones eran buenas y eso le granjeó el afecto de los
sectores más deprimidos de la población. En estas circunstancias,
se presentó en el poblado de Chiriquí, en el que ya estaban
esperando su visita, con relación a la cual algo muy curioso había
sido colocado a la entrada del pueblo por la que se suponía entraría
la comitiva con el Presidente del Gobierno, se trataba de un inmenso
cartel sobre tela que rezaba: “¡Abajo el que suba!”
No hay que decir la consternación
del general cuando leyó aquello desde la ventana del automóvil que
lo transportaba. Sin poderse aguantar, pero ¡eso sí!, comedido,
después de los primeros agazajos y de haber saludado a todo el
Consejo de Ancianos del poblado, le preguntó directamente a su
autoridad mayor: Pero bueno, ese cartel, ahora, conmigo, podrán
quitarlo, ¿No? -
-Pues nada de eso,- le respondió
el susodicho-. El cartel se queda y Usted responde por su mandato.
Sólo después de esta respuesta y
de una reflexión que le ocupó mucho tiempo días después del
incidente, confesaba Torrijos haber comprendido cuánta razón tenían
aquellos ancianos que lo habían visto y vivido todo. En cuanto a
mí, el sólo hecho de que este general se complaciera en referir
esta anécdota me dijo mucho acerca de su honestidad personal. La
alta consideración en que le tenía el pueblo panameño la pude
constatar personalmente el día de su funeral en septiembre de 1981.
A GRAVES MALES, EFICACES REMEDIOS
El mensaje de la Primavera Arabe ha sido bien recibido en el Mar Caribe. Previendo una presumible y muy probable explosión social con manifestaciones masivas de descontento y el consiguiente conflicto internacional derivado de las imprescindibles acciones represivas con las que se tratará de recomponer el orden establecido (ineludible reacción en la que intervendrán chivatos, brigadas de acción rápida y esbirros disfrazados de personas decentes), el castrismo se ha curado en salud promulgando nuevas leyes migratorias que reconocen a los ciudadanos de la Insula parte de lo que le está reconocido a cualquier ser humano en este planeta en cualquien otro punto del globo terráqueo. ¡Eso sí!, no sin dejar de intercalar las consabidas coletillas que nos permitan mantener el control en medio del desorden: “LOS PASES” -o sea, los permisos para regresar al país, sólo se los daremos a los que se porten bien y no hablen mal de nosotros en el extranjero, por no decir que no hagan algo más peligroso o más feo contra nuestra sagrada causa que es la de conservar Cuba para nuestros hijos -nunca mejor dicho- La pataleta parece ser que se les dió recientemente. Se habló en alguna reunión o sobrecena algo acerca de soltar la mano, de observar y evitar los errores que han cometido los sirios, atajando a tiempo las situaciones, ya que no tenemos un Irán que nos defienda a la vuelta de la esquina, nuestro armamento, hoy en día, está como para morirse de la risa al verlo y sólo podemos confiar en los miembros de la seguridad y de la contrainteligencia que se saben condenados como nosotros mismos y con los jueces y fiscales que tienen cada noche pesadillas de las que despiertan sudorosos despues de verse en sueños fusilados, ahorcados y empalados.
Porque esta ha sido la fórmula para gobernar indefinidamente, a perpetuidad, sin confesar ánimo de lucro, a la zorrúa, que hemos siempre aplicado como Dios manda y los chicos inteligentes lo hacemos: “Se atornilla a la gente hasta lo último -garrote vil, pudiera bien decirse-, se le permite algo a algunos para que se sientan bien y nos sirvan como es debido y luego, a los demás, les aflojamos las tuercas de vez en cuando, para descompresionar la caldera y devolverles algo de alegría. A los irreductibles, primero los masacramos y después les abrimos las puertas de la jaula. Es un remedio que normalmente funciona porque a nadie le gusta estar encarcelado con matones y pervertidos sexuales, sobre todo si se trata de una persona decente (aunque no esté de más añadir que la decencia y la repulsa a esta gentuza que desgobierna en nuestra tierra marchan indisolublemente unidas).
Tomando en cuenta todos estos elementos es que debemos evaluar la actual situación. ¿Qué es lo que ahora temen los castristas? ¿La disolución en la inanición de la gloriosa Revolución Cubana, o que el poder escape del ámbito de la familia Castro? Pero, ¿existe acaso la Revolución Cubana? ¿No es cierto que falleció hace ya mucho tiempo, antes, incluso, de que su máximo líder rindiera cuentas al Altísimo? ( Parece ser todavía no ha terminado de redactar el informe que debe presentar ante Yavé de los Ejércitos, que por ese motivo le ha concedido una prórroga antes de llamarle ante su presencia).
Y así es que tenemos , los cubanos, fuente documental para redactar tres de los libros que constituirán nuestro futuro Pentateuco. El primero, el del Génesis de la Nación Cubana; el segundo, El libro de los Presidentes y de los Dictadores y, el tercero, El Exodo, que aunque ya tiene cincuenta años no podemos precisar todavía si llegará a los trescientos como el de los israelitas. Después de todo esto, vendrá a nosotros, sin lugar a dudas, otro Moisés al que aplaudirán delirantemente los mismos que esto hicieron ante Fulgencio Batista y Fidel Castro. Resultará un hombre bueno o un hombre malo y los ciclos astrales se repetirán sobre nuestra desgraciada isla . También esto parece formar parte de nuestro destino manifiesto.
Porque esta ha sido la fórmula para gobernar indefinidamente, a perpetuidad, sin confesar ánimo de lucro, a la zorrúa, que hemos siempre aplicado como Dios manda y los chicos inteligentes lo hacemos: “Se atornilla a la gente hasta lo último -garrote vil, pudiera bien decirse-, se le permite algo a algunos para que se sientan bien y nos sirvan como es debido y luego, a los demás, les aflojamos las tuercas de vez en cuando, para descompresionar la caldera y devolverles algo de alegría. A los irreductibles, primero los masacramos y después les abrimos las puertas de la jaula. Es un remedio que normalmente funciona porque a nadie le gusta estar encarcelado con matones y pervertidos sexuales, sobre todo si se trata de una persona decente (aunque no esté de más añadir que la decencia y la repulsa a esta gentuza que desgobierna en nuestra tierra marchan indisolublemente unidas).
Tomando en cuenta todos estos elementos es que debemos evaluar la actual situación. ¿Qué es lo que ahora temen los castristas? ¿La disolución en la inanición de la gloriosa Revolución Cubana, o que el poder escape del ámbito de la familia Castro? Pero, ¿existe acaso la Revolución Cubana? ¿No es cierto que falleció hace ya mucho tiempo, antes, incluso, de que su máximo líder rindiera cuentas al Altísimo? ( Parece ser todavía no ha terminado de redactar el informe que debe presentar ante Yavé de los Ejércitos, que por ese motivo le ha concedido una prórroga antes de llamarle ante su presencia).
Y así es que tenemos , los cubanos, fuente documental para redactar tres de los libros que constituirán nuestro futuro Pentateuco. El primero, el del Génesis de la Nación Cubana; el segundo, El libro de los Presidentes y de los Dictadores y, el tercero, El Exodo, que aunque ya tiene cincuenta años no podemos precisar todavía si llegará a los trescientos como el de los israelitas. Después de todo esto, vendrá a nosotros, sin lugar a dudas, otro Moisés al que aplaudirán delirantemente los mismos que esto hicieron ante Fulgencio Batista y Fidel Castro. Resultará un hombre bueno o un hombre malo y los ciclos astrales se repetirán sobre nuestra desgraciada isla . También esto parece formar parte de nuestro destino manifiesto.
Castrismo, comunismo y sexo bueno y barato
Me ha salido un amigo comunista -algo
que sólo es posible en democraciato- enclavado no sé en cuales
años, que sigue confundiendo castrismo con comunismo y aferrado a
que el desastre que hoy es Cuba representa un grandioso triunfo sobre
el Imperialismo Yanqui. Fanáticos abundan en todas las sectas,
plantados en siete y media en sus planteamientos. Incorregibles,
incapaces de reconocer las diferencias que puedan existir o existan
entre un mamut y un elefante. Mi amigo comunista es un buen hombre,
servicial y amigo de sus amigos; pero este es su comportamiento en
democracia y, tendríamos que ver como se comportaría en una
sociedad donde imperara el régimen que adora. Mi amigo comunista es
europeo, pero añora y desearía vivir en la Cuba de los hermanos
Castro. Probablemente porque lo que añora en realidad son las
cubanas: jóvenes, guapas, fáciles y decididas. Tengo que decir que
a mi amigo ya le van cayendo los años y, parece ser que, con ellos,
unas ansias de vivir e insuperables deseos de beber la última copa
antes de rendirle cuentas a la naturaleza (¡Que es ateo, coño!,
materialista dialéctico!).
Y así resulta que, después de un
superficial razonamiento, he llegado a la conclusión de que, mi
amigo, ha terminado por confundir política con sexo y coitos con
consignas revolucionarias. Por esta regla de tres, todo buen culo de
hembra cubana debe ser considerado un producto de la revolución y,
por consiguiente, no queda más remedio que rendirse a la evidencia:
¡La obra de la revolución cubana es fenomenal!.
¿Cómo, entonces, convencerle de lo
contrario?
jueves, 11 de octubre de 2012
A la expectativa
Redacto estas líneas 72 horas antes
de que en la República de Venezuela se celebren elecciones a la
presidencia del gobierno. El reflejo de los medios informativos
transmite incertidumbre. De momento, ya han sido asesinados tres
opositores al Presidente en funciones. La tensión crispa los
ánimos de los observadores porque, aparentemente, Hugo Chávez ha
decidido quemar las naves y continuar gobernando a cualquier precio y
las desventajas del candidato opositor son evidentes y notorias, ya
que se enfrenta a toda la maquinaria del Estado puesta en función de
la reelección de aquel al que debíamos considerar: Saliente.
A partir de estas consideraciones es
más que presumible un triunfo legal o amañado del Coronel
comprometido con su proyecto continental (Bolivariano es como le
llaman) que siguiendo las pautas del agonizante castrismo, sacrifica
el bienestar del pueblo venezolano en un plan elaborado a partir de
la megalomanía de una sola persona. De tal forma que, lo que estará
en juego el próximo lunes no será sólo la gobernabilidad
venezolana sino todo el entramado construido a partir de los recursos
económicos que desde esta nación rica en petróleo y minerales
estratégicos se desvían hacia sus paupérrimos cofrades de la
Alianza Bolivariana de las Américas.
Con este panorama a la vista, la
oposición venezolana ha logrado solucionar sus diferencias y
recuperar mucho del terreno perdido en el momento cimero del
chavismo; pero esa particularidad -en mi opinión- no es de ningún
modo decisiva, si añadimos el detalle del apoyo y asesoramiento
castrista al gobierno en funciones y el innegable interés de ese
régimen que, apoyando a Hugo Chávez en el poder se garantiza la
supervivencia. Lo curioso del caso resulta del inmovilismo conque
la comunidad internacional y el bloque Iberoamericano asiste al
espectáculo. Nadie acusa a Cuba de intervenir directamente en los
asuntos internos de otro país -todavía no sé si los opositores
venezolanos han hecho tal cosa alguna vez-. Pero pruebas no
faltan, más bien sobran y nadie hace nada y aquellos que han
recibido dádivas del chavismo se tragan la lengua cuando no miran
para otra parte.
Este es el panorama desalentador
que se extiende ante nuestros ojos y estas son las barreras que
deberán superar los demócratas del hermano país que ya, de hecho,
están arriesgando sus vidas. Crucemos los dedos aunque sea
imposible que todo transcurra con normalidad.
miércoles, 3 de octubre de 2012
Reflexiones alrededor de la novela
A todo lo largo de siglo XIX cubano, cuando ya la esclavitud como institución había caído en el descrédito moral absoluto y la desvalorización como sistema económico, los novelistas cubanos son incapaces de escapar a estas preocupaciones, y así lo reflejan en obras que sacaban a la luz las pesadillas que obsesionaban a la clase dominante. Tal como sucedió en Brasil, la abolición de la esclavitud en Cuba estaba supeditada a un re-acondicionamiento de los capitales invertidos en esclavos. Estas motivaciones, sin embargo, no aclaran la ausencia de una novela cubana de la guerra de independencia que, a lo largo de tres décadas, conmocionó al país. Curiosamente, las únicas dos novelas de la guerra, escritas por el mismo autor, se publicaron después de conseguida la independencia y lo fueron: “Leonela” y “La Manigüa Sentimental” de Nicolás Heredia, que vieron la luz en La Habana entre la primera y segunda décadas del siglo XX.
Lo que sigue a continuación es una marcha de la novela al compás de los acontecimientos políticos y sociales: la inmigración española de post-guerra, estimulada por los gobiernos criollos que todavía influenciados por las preocupaciones del siglo anterior pretenden, a toda costa, “blanquear la Isla” inyectándole sangre española y europeas. Es el turno de Ramón Meza y de su obra:: “Mi Tío el Empleado”, a la que sigue otra muy significativa del villareño Carlos Loveira: “Generales y Doctores”, texto paradigma por tratarse de la primera novela que entra de lleno en el contexto describiendo los desagradables entresijos que se esconden detrás de las actividades políticas.
En “Contrabando” y “Aleta de Tiburón”, de Enrique Serpa, amigo y compañero de copas de Ernest Hemingway, quedó registrado el ambiente que, en torno a la Ley Seca, se creó en una ciudad de La Habana, bien provisto almacén y centro de abastecimiento para los sedientos norteamericanos. La mujer, que había entrado de lleno en la palestra con el derecho al voto de manos de las feministas, fue tratada a dos bandas por Miguel Carrión en su dueto: “Las Honradas” y “Las Impuras” y la revolución que derriba la Primera Dictadura de la República es descrita por Lino Novás Calvo en su trabajo: “Esto también es gritar”.
Alejo Carpentier y José Lezama Lima se constituyen colofón a siglo y medio de novela en Cuba. Con Carpentier tocando todos los temas -la excepción vuelve a ser la guerra de independencia- es que puede hablarse, por primera vez, de una novelística, obra de un único autor, en nuestro país; pero Lezama, que escribe una sola: “Paradiso”, no deja por ello de situarse y de situar nuestra literatura al más alto nivel mundial. Este es el legado en novela que nos dejó la Cuba pre-castrista. En el medio siglo transcurrido a posteriori sólo puede hablarse de novelas escritas en el exilio, más o menos logradas; pero todas siempre gravitando alrededor del autoritarismo excluyente y coactivo. Zoé Valdés ha devenido nuestra Prima Donna. “La Nada Cotidiana” ha sido un mazazo al castrismo entre ceja y ceja. Severo Sarduy nos dejó: “Gentes”que, en una primera edición imprimió Seix Barral y se vendió en La Habana de los años sesenta y el más ambicioso, literariamente hablando, Guillermo Cabrera Infante, su “Vista de un amanecer en el Trópico y sus “Tres Tristes Tigres”, en medio de un trabajo monumental de ensayos y artículos periodísticos que engordan volúmenes.
¿ Y, en la Isla, qué ? Pues, nada o muy poco se puede conseguir en medio de tanta censura solapada, de tanto espía, de tanto incompetente detentando cargos de gobierno, de tanto servilismo, de tanta desvergüenza gratuita. Si el país está perdido, si se perdió la nación cubana: ¿Cómo vamos a esperar por alguien que, en medio de semejante desparpajo, se dedique a escribir buenas novelas y además se empeñe en rescatar el anecdotario de nuestro glorioso siglo XIX hoy más lejano que nunca? El hecho refleja como ningún otro el mal congénito que arrastra desde siempre la República de Cuba. Una república que nació distrófica, segregacionista y, por consiguiente desnaturalizada, en ningún caso organizada por tecnócratas -algo que si pretendió el gobierno interventor norteamericano- sino víctima de su invalides y atrapada en las garras de zafios militarotes y doctores de pacotilla. Y es así como hemos llegado los cubanos al siglo XXI, más extraños a nuestro propio país que a cualquier otro; más desnaturalizados que nunca; inmersos en una inmoralidad sin precedentes. Lo que queda por venir es absolutamente imprevisible, la descomposición de la sociedad ha alcanzado cotas inaccesibles. Un triste destino que supera los límites de la comprensión humana.
Lo que sigue a continuación es una marcha de la novela al compás de los acontecimientos políticos y sociales: la inmigración española de post-guerra, estimulada por los gobiernos criollos que todavía influenciados por las preocupaciones del siglo anterior pretenden, a toda costa, “blanquear la Isla” inyectándole sangre española y europeas. Es el turno de Ramón Meza y de su obra:: “Mi Tío el Empleado”, a la que sigue otra muy significativa del villareño Carlos Loveira: “Generales y Doctores”, texto paradigma por tratarse de la primera novela que entra de lleno en el contexto describiendo los desagradables entresijos que se esconden detrás de las actividades políticas.
En “Contrabando” y “Aleta de Tiburón”, de Enrique Serpa, amigo y compañero de copas de Ernest Hemingway, quedó registrado el ambiente que, en torno a la Ley Seca, se creó en una ciudad de La Habana, bien provisto almacén y centro de abastecimiento para los sedientos norteamericanos. La mujer, que había entrado de lleno en la palestra con el derecho al voto de manos de las feministas, fue tratada a dos bandas por Miguel Carrión en su dueto: “Las Honradas” y “Las Impuras” y la revolución que derriba la Primera Dictadura de la República es descrita por Lino Novás Calvo en su trabajo: “Esto también es gritar”.
Alejo Carpentier y José Lezama Lima se constituyen colofón a siglo y medio de novela en Cuba. Con Carpentier tocando todos los temas -la excepción vuelve a ser la guerra de independencia- es que puede hablarse, por primera vez, de una novelística, obra de un único autor, en nuestro país; pero Lezama, que escribe una sola: “Paradiso”, no deja por ello de situarse y de situar nuestra literatura al más alto nivel mundial. Este es el legado en novela que nos dejó la Cuba pre-castrista. En el medio siglo transcurrido a posteriori sólo puede hablarse de novelas escritas en el exilio, más o menos logradas; pero todas siempre gravitando alrededor del autoritarismo excluyente y coactivo. Zoé Valdés ha devenido nuestra Prima Donna. “La Nada Cotidiana” ha sido un mazazo al castrismo entre ceja y ceja. Severo Sarduy nos dejó: “Gentes”que, en una primera edición imprimió Seix Barral y se vendió en La Habana de los años sesenta y el más ambicioso, literariamente hablando, Guillermo Cabrera Infante, su “Vista de un amanecer en el Trópico y sus “Tres Tristes Tigres”, en medio de un trabajo monumental de ensayos y artículos periodísticos que engordan volúmenes.
¿ Y, en la Isla, qué ? Pues, nada o muy poco se puede conseguir en medio de tanta censura solapada, de tanto espía, de tanto incompetente detentando cargos de gobierno, de tanto servilismo, de tanta desvergüenza gratuita. Si el país está perdido, si se perdió la nación cubana: ¿Cómo vamos a esperar por alguien que, en medio de semejante desparpajo, se dedique a escribir buenas novelas y además se empeñe en rescatar el anecdotario de nuestro glorioso siglo XIX hoy más lejano que nunca? El hecho refleja como ningún otro el mal congénito que arrastra desde siempre la República de Cuba. Una república que nació distrófica, segregacionista y, por consiguiente desnaturalizada, en ningún caso organizada por tecnócratas -algo que si pretendió el gobierno interventor norteamericano- sino víctima de su invalides y atrapada en las garras de zafios militarotes y doctores de pacotilla. Y es así como hemos llegado los cubanos al siglo XXI, más extraños a nuestro propio país que a cualquier otro; más desnaturalizados que nunca; inmersos en una inmoralidad sin precedentes. Lo que queda por venir es absolutamente imprevisible, la descomposición de la sociedad ha alcanzado cotas inaccesibles. Un triste destino que supera los límites de la comprensión humana.
lunes, 24 de septiembre de 2012
EL DESTINO MANIFIESTO
Erase un rey viejo que languidecía en
una isla cada día más estéril. Un buen día tomó una decisión
y ordenó a sus más fieles y virtuosos caballeros se ocuparan en la
búsqueda del Santo Grial y estos partieron, divididos en pequeños
grupos, hacia los cuatro puntos cardinales del planeta Tierra. De
aquel rey, se comentó después que, detrás de su religiosidad
aparente, escondía el banal deseo de recuperar su virilidad perdida
y, con ella, del esplendor de la naturaleza que alguna vez adornó
los prados, los valles y las montañas de su pequeño reino. El rey
era impotente y estaba a punto de morir, de ahí la prisa que atizaba
a sus caballeros.
!Cuánto paralelismo existe, entre la
trama de esta historia y la que hoy vivimos los cubanos! Mientras
sus dos últimos dictadores agonizan, la isla se pudre en el abandono
absoluto y, con la isla, sus isleños, cada día más empobrecidos,
languidecen sin esperanzas de futuro. Los jóvenes avispados tratan
de escapar y escapan de la tumba abierta en la que se ha convertido
su país y sólo aquellos que disfrutan algunos privilegios a la
sombra del poder y los fanáticos que nutren la clientela de las
izquierdas europeas:: maricones y hembras lúbricas envueltos todos
siempre por los humos aromatizados del hachís, continúan
aplaudiendo “el proyecto político” puesto en marcha por esos
dos catetos adornados de virtudes que responden a la marca: Hermanos
Castro.
En virtud de la realización de este
proyecto, a instancias del Máximo Líder, se desató una guerra
contra el imperialismo yanqui cuyos fructíferos resultados ya
podemos constatarlos: la comunidad cubana en los EEUU se ha
multiplicado muchas veces, sigue creciendo y con los dólares que
envía a sus familiares todavía en prisión contribuyen en buena
medida a mantener el status quo, lo cual equivale a decir: al
régimen. !Extraordinaria víctoria sobre los yanquis la que de
este modo ha conseguido el (los) Comandante(s)¡ Si es que a
semejante disparate se le puede considerar un éxito y como tal se le
venda a los secuaces. Pero lo cierto es que, si alguien ha
contribuído a la materialización de la doctrina Monroe y a que la
anexión de Cuba a los EEUU se convierta en una realidad, ese es y
ha sido: Fidel Castro Ruz.
DE LO SUBLIME A LO RIDICUL SOLO HAY UN PASO
Circulaba por La Habana finisecular la
historia de una momia regalada al gobierno cubano por el gobierno
egipcio que fue a parar -por no encontrarse en la ciudad sitio más
adecuado- al Palacio de Bellas Artes. Se contaba que una noche,
varios días después de su llegada y ante la aterrorizada presencia
de dos celadores, la tapa del sarcófago se abrió, el cuerpo
íntegramente vendado se irguió en su lecho de muerte, y una voz
cavernosa preguntó en castellano (don de lenguas que tienen estos
bichos): “¿ Cómo está Alicia Alonso ?
La edad de esta historia suma ya cuatro
décadas pero la Prima Donna del ballet cubano la ha superado con
éxito haciéndola olvidar a sus propios creadores. Incombustible
Alicia la que acaba de ser homenajeada en la Italia que tanto adora y
en la que es adorada como en cualquier otro lugar en este planeta en
el que deguste el ballet y se admire la maestría en la
interpretación artística. Porque los méritos personales de
Alicia, en este sentido, son incuestionables y su historia no puede
ser ignorada en la de las artes en Cuba redactada por los hombres
libres que no hacen exclusiones ideológicas cuando juzgan los
méritos de los grandes intelectuales y artistas de nuestro país y
del mundo. Los hombres libres no utilizamos tampoco la ley del
Talión en estos casos y, .por consiguiente, no borramos a la Suprema
de ninguna lista; triste destino que sufrieron en su día Agustín
Acosta, Jorge Mañach, Gastón Baquero,Severo Sarduy, Lorenzo
Cárdenas, Lidia Cabrera, Guillermo Cabrera Infante, Celia Cruz,
Gloria Stefan, Andy García, Bebo Valdés y otros muchos vivos y
muertos en el exilio.
Claro está que, con Alicia, nada en
común tengo y tenemos los que cantamos las Cuarenta a los traidores;
ella ya era comunista antes de que llegaran al poder los Castro y
está, además, con ellos comprometida porque les debe mucho en el
orden personal y profesional -triste destino de muchas celebridades,
más o menos oportunistas(como lo fueron Alejo Carpentier y René
Portocarrero y lo fue Gabo que, por muy bien que escriba no deja de
ser un tremendo caradura). En el caso de Alicia, yo la admiro en su
mundo; pero eso sí, cuando se salta el espacio que le corresponde y
se empeña en la defensa del “proyecto revolucionario” -cumplido
obligatorio que le debe a los Castro- es cuando creo que en realidad
atrapa la esencia interpretativa y se transforma en cisne , porque es
entonces cuando grazna tal cual lo hacen estos bellos animales.
jueves, 13 de septiembre de 2012
EL DESEADO
De Luis Alberto Rodríguez López, -para servir a Dios y usted-, no se sabe con certeza de quienes desciende, porque si bien está reconocido como hijo de Guillermo Rodríguez del Pozo, general en el depauperado ejército del régimen se desconoce públicamente la identidad de la madre que lo parió. Alberto, del que también se desconoce su trayectoria revolucionaria, es reconocido por el pueblo como hombre que ha cumplido con sus deberes conyugales y porque parece ser, con una hoja de servicio intachable (importante consideración a tener en cuenta por un aspirante a la jefatura del gobierno en semejante país, donde el sexo tiene categoría de deporte nacional). Pero lo cierto del caso es que, con su perseverancia y actitudes, discreción suma y capacidad operativa, de Alberto puede decirse,utilizando el claro y descriptivo sermo mechica, que se ha chingado a la hija, al padre, al tío y al Espíritu Santo. Y que, situado ahora mismito en el umbral de la puerta grandota, no cometerá un error que lo eche todo por la borda. Así que ya pueden irse preparando, los cubanos, para una próxima-futura albertocracia que soltará la mano en algunas cuestiones, pero que tratará de mantener intacta, por todos los medios, la estructura de poder.
¡Salve Luis Alberto! ¡Te lo has ganado a pulso! ¿Cuánto no has tenido que callar escuchando las sandeces de tus superiores? ¿Cuánta paciencia para evadir los perniciosos efectos de los chismes entre mujeres? Las hábiles maniobras para parar los golpes sucios de la bruja
Dalia, enemiga jurada de las hermanas Espín y, por consiguiente, una piedra en tu camino, has conseguido sortearlas con habilidad; pero no olvides que alguien siempre habrá que reclame para sí los derechos a los que con tanto esfuerzo te has hecho acreedor; alguien que te echará en cara alguna vez tu condición plebeya, porque no circula por tus venas la sangre del Caballo. Pero esta es y será tu lucha, Alberto,y sólo podrás triunfar cuando te los chingues ¡ a todos!
¡Salve Luis Alberto! ¡Te lo has ganado a pulso! ¿Cuánto no has tenido que callar escuchando las sandeces de tus superiores? ¿Cuánta paciencia para evadir los perniciosos efectos de los chismes entre mujeres? Las hábiles maniobras para parar los golpes sucios de la bruja
Dalia, enemiga jurada de las hermanas Espín y, por consiguiente, una piedra en tu camino, has conseguido sortearlas con habilidad; pero no olvides que alguien siempre habrá que reclame para sí los derechos a los que con tanto esfuerzo te has hecho acreedor; alguien que te echará en cara alguna vez tu condición plebeya, porque no circula por tus venas la sangre del Caballo. Pero esta es y será tu lucha, Alberto,y sólo podrás triunfar cuando te los chingues ¡ a todos!
lunes, 10 de septiembre de 2012
LAS CABEZAS CORTADAS
Aunque las noticias acerca de una nueva
depuración en las altas esferas del gobierno no aportan ninguna
solución a los cotidianos problemas de la gente común y la epidemia
de cólera continúa progresando de Oriente a Occidente como en los
mejores tiempos de la Cuba clásica. el castrismo insiste, una y otra
ez, en sus viejas fórmulas de control periódico con el consabido
objetivo de reafirmar la autoridad de la“familia” dejando bien
claro que, sobre ellos, nadie en esa Isla y el complejo de sus cayos
e isletas adyacentes está dotado de suficiente poder como para
transgredir los límites del poder supremo que sólo a ellos, los
Castro, corresponde por derecho de conquista, a la manera que se dice
en las antiguas novelas medievales y porque así han sido y son las
cosas cuando un caballero conquista una ínsula por muy barato que le
haya sido dado el gobierno. ( Era costumbre por aquellos tiempos regalar
ínsulas a los escuderos, pero no ahora, que se estila reservarlas
para los más jóvenes de la familia).
Sancho Panza, que fue un hombre muy
sabio, despreció en su momento la gobernación de Barataria, pero
hoy todos sabemos que lo hizo porque le adornaban virtudes que no se
corresponden con los tiempos actuales, cuando se impone el
liberalismo y, hasta los que hacen prédicas de comunismo se
transforman en vulgares hombres de negocios. Es así como han
e(in)volucionado los Castro, amos, dueños y señores de la ínsula
de Cuba, enclavada en el Mar Caribe y preñada de alcantarillas
podridas, regadas las calles de sus ciudades por aguas albañales,
contaminados sus acueductos .infectados y malolientes sus mercados y
mataderos, derruidas las viviendas de la población que subsiste de
puro milagro y gracias a la benevolencia de ese querido y tan odiado
imperialismo yanqui sin el cual nunca hubiéramos podido elaborar
nuestra ejemplar doctrina, tal como los monoteístas requieren y
necesitan la existencia de un Satanás contra el cual luchar.
El papel, dicen, aguanta lo que le
ponen; pero parece ser que, el pueblo cubano,también, porque se
trata nada más y nada menos de medio siglo el tiempo que llevan
estos isleños rumiando la cantaleta reiterativa y obtusa con la que
justifican sus desmanes los que han dilapidado todas las riquezas del
país en aventuras militares, monumentales entramados de espionaje y
ayudas a todos aquellos regímenes, buenos o malos, que se prestaran
a actuar como coristas en el grandioso espectáculo que se vendió al
mundo como Revolución Cubana, mientras la población del país
asistía, con el paso del tiempo, a la pérdida de todos los
beneficios que en un principio recibió de un programa de gobierno
aparentemente humanista que se desarrollaba y encogía al ritmo de la
voluntad de una sola persona: El Investido de Poderes -que diría
Alejo Carpentier- en una democracia directa -que así definió aquel
fenómeno Jean Paul Sartre-.
Con una cuarta parte del total de la
población residiendo en el extranjero, una población penal
desproporcionada en exceso y decenas de miles de cadáveres regados
por el camino, lo mismo en los campos de batalla del Tercer Mundo que
ahogados y asesinados en el mar cuando trataban de escapar del
infierno en el que se convirtió su país -que por todas estas
muertes deben responder los mismos- la desmoralización nacional ha
alcanzado niveles insuperables hundiendo al pueblo en un marasmo de
contradicciones éticas que parten del rechazo a lo propio para
aventurarse e lo ajeno, lo que apenas se conoce, pero que, de ninguna
manera, puede ser algo peor. La Familia, sin embargo, continúa su
camino, plantada en sus trece, disfrutando y degustando “las mieles
del poder” al que se consideran dueños a perpetuidad: viajan,
viven y estudian en el extranjero y departen, tete a tete, con
funcionarios gubernamentales de otros países sin necesidad de
ostentar nombramientos oficiales, les basta el apellido, son Castro,
es suficiente, todos los reconocen y admiten sean los propietarios de
aquel país tan exótico en el que se han mangado hasta el último
chavo. Y aunque está muy claro que ya se han hecho más que
acreedores al merecido castigo, está por ver hasta dónde van a
continuar soportando los cubanos este régimen de oprobio o si, como
el papel, continuarán aguantando todo lo que les ponen encima.
martes, 21 de agosto de 2012
SOLO LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES
Todos en Cuba saben que, a los
disidentes, los vigila el gobierno a toda hora y en todo momento.
Todos en Cuba saben que, contra los
disidentes, los servicios de seguridad del gobierno emplean
todas las argucias, legales e ilegales,
que existen en este mundo de Dios
¿Por qué o por cuales motivos tenemos
que admitir, a priori, la inculpabilidad del gobierno o de sus
servicios de seguridad respecto al fallecimiento, en un accidente
automovilístico del señalado opositor al castrismo Oswaldo Payá y
de uno de sus colaboradores?
El joven español que conducía el
vehículo, después de varios días de arresto en un centro de una
policía política, cuyos métodos,
calcados de la antigua KGB soviética, no hay que explicarle a nadie
cuánto son de crudos y efectivos, se ha declarado responsable de
todo lo acontecido en el dramático accidente. Un tipo de
confesión al que ya estamos acostumbrado los cubanos, porque se ha
venido repitiendo, en las más contradictorias circunstancias desde
la instauración de la dictadura castrista.
En lo que respecta al cuarto hombre en
el drama, un sueco que fue oportunamente liberado y que ya se
encuentra de regreso en su país, se ha convertido, en ausencia, en
un elemento disociador que
introduce dudas y deja el campo libre a
la posición del gobierno. ¿Qué consiguió a cambio este hombre
con esta actitud? ¿Protegió a su compañero detenido y continúa
haciéndolo de esta forma?
Si tomamos en cuenta que la causa en la
que está imputado este joven español es grave y que. sin lugar a
dudas, resultará condenado, el razonamiento adquiere cierta lógica
(Si hablas, lo pagará aquel).
La hija de Payá ha declarado que había
recibido una llamada telefónica de su padre en la que éste le
refirió que el automóvil en que
viajaba era perseguido por otro con persistencia. Esto es una verdad
como un templo, porque es un método habitual y rutinario empleado
por la SE. Pretender evadir esta persecución acelerando un coche en
las depauperadas carreteras dela Isla no puede haber dudas de que
constituye un suicidio, Por consiguiente: ¿No puede ser entonces
considerado este accidente como provocado?.
La última opción sería la de que
todas nuestras conjeturas sean falsas y todo en realidad sea como
dicen los medios oficiales del gobierno,
Sólo la verdad nos hará libre!
miércoles, 25 de julio de 2012
Que parezca un accidente
No soy católico practicante ni deísta de postura dogmática, fuí educado de niño en el cristianismo romano; pero, en mi adolescencia me salté muy pronto los límites que imponen los dogmas de fé pasándome al liberalismo ideológico con todas sus consecuencias o lo que es lo mismo: al juicio de rigor en cada momento y en cada circunstancia. En el breve espacio de tiempo que lleva en el aire este blog -que se inició con motivo de la muerte de Orlando Zapata Tamayo en una huelga de hambre que efectuaba como protesta pública contra el régimen castrista en una cárcel cubana- ya suman ocho las muertes en extrañas circunstancias de personas significadas por sus actividades de desacato a los postulados ideológicos de la singular disciplina político-social que impone la satrapía a la población del país.
Oswaldo Payá -no me cabe la menor duda- fue un hombre extraordinario y una persona -concepto cristiano- excelente. Su valor personal trascendía de sus actos y su actuar comedido, en perfecta sintonía con la comunidad religiosa cuya representación asumía le elevó a la consideración de personalidad internacional. Su nombre -lo asumo también- tenía que tener uno de los primeros números en la lista de víctimas propiciatorias de las SS castristas, ahora comandadas por El Deseado, Luis Alberto Rodriguez López, el yernísimo, aparentemente dispuesto a limpiar de piedras el camino antes de oficializar su mandato.
Lo orquestaron todo a la perfección como en la mejor de las películas de gángsters; en principio, con el inefable Ricardo Alarcón en Madrid se pretendía y se logró amortiguar la reacción del gobierno del Partido Popular tradicionalmente muy crítico con el régimen castrista. El momento apropiado lo determinó la lejanía de la capital de la Isla dictada por el lugar en el que se produjo el accidente y lo favorecía la presencia en el coche de extranjeros de paso. Si todos los que viajaban en el vehículo perdían la vida pues, mucho mejor; pero si alguien sobrevivía comenzarían las pesquisas y el proceso, dirigido directamente desde el Palacio de la Revolución que se quedó en el nombre.
No hay un solo cubano en este mundo que se trague esa píldora. Como sucedió en el pasado, el fracaso de los moderados le abre camino al radicalismo, poco a poco, pero lo abre. El final de la tragedia parece estar cada día más próximo..
¡Oswaldo Payá, descanse en paz!
domingo, 8 de julio de 2012
¡Qué será, será...!
Dicen en La Habana las malas lenguas que, al Dictador Emérito le quedan apenas unas pocas afeitadas y que el Dictador Vigente es posible se nos marche primero. La pregunta de rigor es la de siempre en estos casos: ¿ Y ahora , quién viene? No sobran candidatos, hay que decirlo; pero tampoco faltan. En principio tenemos a Mariela, la candidata española, alguien que se esfuerza por irradiar simpatía y que, por lo menos, no ha matado a nadie. La alternativa a su candidatura le corresponde a su cuñado, el marido de Deborah y representante de la comunidad local: se dice de él que ya, en estos momentos, es el gonernante de facto, actuando como jefe supremo de las SS que, como sucedió en la Alemania nazi en los momentos inmediato-anteriores al colapso se depuraron a sí mismas y ocuparon todos los puestos de importancia. Semejante represión vaticina el final.
Dicen en La Habana las malas lenguas, que Mariela es buena y, que de todos los males sería el menor y yo mismo, que solamente deseo la total desaparición del régimen, la aceptaría dirigiendo la transición a la democracia aunque no creo posible que pueda llegar ella a gobernar sin antes destruir el cuartel general del aparato represivo que, aparentemente, responde ciegamente a la voz de mando de su cuñado.. Y es así como nos encontramos los cubanos con un dilema que cuenta con un formidable precedente histórico: la fragmentación del Islam tras la muerte del Profeta: ¿La hija o el cuñado?.
Dicen las malas lenguas en la capital de ese reino que se ha constituído en la que una vez fue República de Cuba que al yernísimo le sobra mala leche y le falta moralidad, que es un corrupto y que invierte los dineros mal habidos de la familia en las Bolsas de Nueva York y Madrid (¡Hasta donde has llegado Revolución Cubana!). Es criollo; pero a los nacionalistas independentistas nos da lo mismo: lo colgamos igual de la primera guásima que encuentren nuestras fuerzas en el camino cuando se produzca lo que tiene que producirse: un levantramiento general de la población . ¡Pobre Cuba! ¡Cuánta desgracia has venido acumulando a lo largo de toda tu historia!.
Dicen en La Habana las malas lenguas, que Mariela es buena y, que de todos los males sería el menor y yo mismo, que solamente deseo la total desaparición del régimen, la aceptaría dirigiendo la transición a la democracia aunque no creo posible que pueda llegar ella a gobernar sin antes destruir el cuartel general del aparato represivo que, aparentemente, responde ciegamente a la voz de mando de su cuñado.. Y es así como nos encontramos los cubanos con un dilema que cuenta con un formidable precedente histórico: la fragmentación del Islam tras la muerte del Profeta: ¿La hija o el cuñado?.
Dicen las malas lenguas en la capital de ese reino que se ha constituído en la que una vez fue República de Cuba que al yernísimo le sobra mala leche y le falta moralidad, que es un corrupto y que invierte los dineros mal habidos de la familia en las Bolsas de Nueva York y Madrid (¡Hasta donde has llegado Revolución Cubana!). Es criollo; pero a los nacionalistas independentistas nos da lo mismo: lo colgamos igual de la primera guásima que encuentren nuestras fuerzas en el camino cuando se produzca lo que tiene que producirse: un levantramiento general de la población . ¡Pobre Cuba! ¡Cuánta desgracia has venido acumulando a lo largo de toda tu historia!.
Los Mutantes
Viven apresados en la insatisfacción
perpetua de haber nacido en un país que muy pocas cosas les ofrece.
Sueñan -por consiguiente- un cambio que revalorice sus mediocres
existencias y es así como aparece la idea de adquirir una nueva
nacionalidad. Una cualquiera; aunque sean preferibles la
estadounidense y la española. A partir de allí es que la cosa
cambia porque, como nunca se pierde la nacionalidad de la desgracia
ya se puede pensar en otros términos y presumir ante aquellos pobres
miserables a los que se ha dejado atrás. Son los mutantes,
malformación congénita a la que ha dado lugar la endogamia del
“hombre nuevo”, guevarista y ateo.
Viven para viajar, traficar y presumir de pasaporte extranjero, No le pregunte usted nada acerca de la historia de la tierra que le ve nacer y, mucho menos, acerca de la historia del país que ha conquistado, pues aunque suelen exhibir títulos de doctores no son más que analfabetos funcionales cegados por la vanidad y la desvergüenza. No tienen dignidad, por la sencilla razón de que nacieron sin ella. Pero conscientes de su pecado, desatan todos sus odios contra aquellos que viviendo el destierro en verdadero ejercicio de patriotismo se niegan a entrar en sus rejuegos de personal despreciable y mal nacido. ¡Nadie podrá matar jamás los ideales de Cuba Libre! A todos los traidores, ¡a todos!, que son muchos y diferentes se les ajustarán las cuentas el día de la redención.
No motivan estas palabras resentimientos y fatuas consideraciones, se trata, simplemente, de una observación de rigor ante el panorama que se regala ante nuestros ojos: ancianos cubanos, hijos de españoles que reclaman a la patria de sus padres lo que la suya propia, después de una larga vida de trabajo y sacrificios es incapaz de darles; pero !Eso sí¡ de robarles, utilizando mil artilugios, trampas y mordiscos. Jóvenes que desposan al primero en llegar con el único propósito de abandonar esa tierra desgraciada. No hablemos de aquellos que perdieron la v ida en el mar y de aquellos otros -infelices negros sin familiares en el extranjero- que fueron fusilados por robar una pequeña embarcación. Todo se junta, todo se mezcla y produce esta indignación suprema que puede un buen día tal vez muy próximo producir el revulsivo definitivo y dar al traste con este régimen de oprobio que en cadenas mantiene sumidos a los hombres y mujeres de su pueblo.
sábado, 9 de junio de 2012
Castrismo infecto-contagioso
Como una plaga de langostas los emigrados cubanos se han dispersado por todo el planeta.
Algunos, aprovechando la ocasión de un viaje al extranjero en funciones de gobierno, otros, como invitados de familiares afincados en el exterior y, algunos otros , aprovechando las circunstancias
más extrañas y complicadas situaciones. El movimiento migratorio que se inició con los lancheros de la década del sesenta que se cobró miles de vidas por el fuego de las armas de los guardacostas cubanos y nutrió de otros miles de personas las cárceles del castrismo daría paso a los asaltos a las embajadas y a la eclosión del Mariel como lo fue antes la de Camarioca. Fue a partir de entonces que la postura intransigente del castrismo saltó por los aires y una nueva política con relación a los problemas migratorios fue adoptada por el régimen siguiendo aquel principio oriental de,"si no puedes derrotar a tu enemigo, únete a él". Ha sido así como la emigración se ha convertido en el primer negocio, a escala internacional, de la dictadura cubana que ha explotado y explota cada nueva veta con apasionado interés. En este orden de prioridades las comunidades cubanas de los EEUU y España ocupan lugares preferentes; la última y la penúltima potencias coloniales en el continente americano parecen librar una batalla sorda en este sentido con la vista puesta en el post-castrismo cuando ya es evidente que el régimen, no solamente hace aguas sino que se hunde irremediablemente. Política de Estado, señores, nada más y nada menos, que persigue la creación de una comunidad suficientemente numerosa y solvente para influir en la política internacional y económica de la tal democracia ( como sucedía en la década del treinta con la comunidad española que, en la Isla, representaba casi un 30% de la población del país). La tolerancia y el novedoso enfoque que se da ahora en España a los emigrantes del castrismo que no son necesariamente adversdarios del régimen sino más bien todo lo contrario queda así esclarecido y explicado. Las tácticas de la dictadura, consecuentemente , se han ajustado a la nueva situación. Si el gobierno Chino, vigente campeón mundial del comunismo financia y estimula a sus ciudadanos a la conquista del comercio en todo el orbe ¿Por qué no adoptar la fórmula modificándola según nuestros intereses? Pongamos como ejemplo lo que ya tenemos en la ciudad de Las Palmas: bares, pizzerias, salas de baile, autoservicios, agencias de viajes y por allí adelante a lo que hay que sumar la mensualidad que debe pagar cada cubano residente en España para conservar el derecho a regresar a su querida patria, alguna vez cada año, y a los extras por los boletos, los días de estancia en la tierra de sus antepasados, el peso del equipaje y por lo que se le ocurra al nuevo jefe de aduanas en el aeropuerto de La Habana desesperado por ascender en la escala jerárquica. Esto es lo que tenemos. Y así de bien nos caen las pensiones que generosamente paga España a los hijos de sus ciudadanos nacidos en el extranjero y así de bueno sería que cobraran un sueldo los jóvenes y se lo trajeran también. El castrismo vive un verdadero idilio con España. Lo que todavía no está claro es lo que piensan conseguir en España con todo esto.
Algunos, aprovechando la ocasión de un viaje al extranjero en funciones de gobierno, otros, como invitados de familiares afincados en el exterior y, algunos otros , aprovechando las circunstancias
más extrañas y complicadas situaciones. El movimiento migratorio que se inició con los lancheros de la década del sesenta que se cobró miles de vidas por el fuego de las armas de los guardacostas cubanos y nutrió de otros miles de personas las cárceles del castrismo daría paso a los asaltos a las embajadas y a la eclosión del Mariel como lo fue antes la de Camarioca. Fue a partir de entonces que la postura intransigente del castrismo saltó por los aires y una nueva política con relación a los problemas migratorios fue adoptada por el régimen siguiendo aquel principio oriental de,"si no puedes derrotar a tu enemigo, únete a él". Ha sido así como la emigración se ha convertido en el primer negocio, a escala internacional, de la dictadura cubana que ha explotado y explota cada nueva veta con apasionado interés. En este orden de prioridades las comunidades cubanas de los EEUU y España ocupan lugares preferentes; la última y la penúltima potencias coloniales en el continente americano parecen librar una batalla sorda en este sentido con la vista puesta en el post-castrismo cuando ya es evidente que el régimen, no solamente hace aguas sino que se hunde irremediablemente. Política de Estado, señores, nada más y nada menos, que persigue la creación de una comunidad suficientemente numerosa y solvente para influir en la política internacional y económica de la tal democracia ( como sucedía en la década del treinta con la comunidad española que, en la Isla, representaba casi un 30% de la población del país). La tolerancia y el novedoso enfoque que se da ahora en España a los emigrantes del castrismo que no son necesariamente adversdarios del régimen sino más bien todo lo contrario queda así esclarecido y explicado. Las tácticas de la dictadura, consecuentemente , se han ajustado a la nueva situación. Si el gobierno Chino, vigente campeón mundial del comunismo financia y estimula a sus ciudadanos a la conquista del comercio en todo el orbe ¿Por qué no adoptar la fórmula modificándola según nuestros intereses? Pongamos como ejemplo lo que ya tenemos en la ciudad de Las Palmas: bares, pizzerias, salas de baile, autoservicios, agencias de viajes y por allí adelante a lo que hay que sumar la mensualidad que debe pagar cada cubano residente en España para conservar el derecho a regresar a su querida patria, alguna vez cada año, y a los extras por los boletos, los días de estancia en la tierra de sus antepasados, el peso del equipaje y por lo que se le ocurra al nuevo jefe de aduanas en el aeropuerto de La Habana desesperado por ascender en la escala jerárquica. Esto es lo que tenemos. Y así de bien nos caen las pensiones que generosamente paga España a los hijos de sus ciudadanos nacidos en el extranjero y así de bueno sería que cobraran un sueldo los jóvenes y se lo trajeran también. El castrismo vive un verdadero idilio con España. Lo que todavía no está claro es lo que piensan conseguir en España con todo esto.
jueves, 26 de abril de 2012
La Habana de todos los Santos (y II)
La infancia del Hombre se perdió en los recuerdos que se llevó a la tumba. Hoy podemos afirmar con certeza que fue una infancia infeliz, junto a una madre abandonada a su suerte por el marido que nunca reconoció a su hijo. De manera que el niño que alguna vez fue el Hombre, registrado y bautizado única y exclusivamente por su madre, recibió el nombre de Rubén Zaldívar y se crió en un batey miserable cortado por guardarrayas donde los guajiros amarraban caballos a los portales de los bohíos. Todo conspiraba en su contra. Y estigmatizado por su único apellido, el color de su piel y la singularidad de sus rasgos (algún cronista llegó al delirio descriptivo considerándolo hijo de hombre chino y mujer negra), muy poco, o nada podía esperar conseguir en aquella Cuba detenida en el tiempo a pesar de tantas revoluciones.
El primer empleo del joven Rubén Zaldívar lo fue el de guardabarreras de ferrocarril en su localidad de residencia, el poblado de Banes, ubicado en la zona más oriental de la Isla. Cómo, cuándo y por qué ingresó en el ejército son tres preguntas de las cuales sólo la última no necesita respuesta, aunque posteriormente, cuando se hizo famoso, se aclarara la figura de su presumible progenitor como la de un sargento del Ejército Libertador que sirvió a las órdenes del general Maceo. Pero ni siquiera sus apologistas han querido urgar demasiado en este pasado tormentoso y han preferido siempre dejarlo todo entre brumas, insistiendo en las dificultades y el interés por superarlas de nuestro biografiado.
Se ha fijado como su fecha de nacimiento el día 16 de enero de 1901. Se sabe que ingresó en el ejército veinte años después y que, en 1925, consiguió agenciarse en unas oposiciones el empleo de Cabo. Así fue trasladado, desde la cuarta compañía del Batallón número 1 de la guarnición de La Habana, a la Guardia Rural, un cuerpo en el que, un año más tarde, ascendió a Sargento.
En el ejército encontró la seguridad económica y las posibilidades de superación que su humilde progenitora no le pudo ofrecer. Aprendió a leer y escribir, recibió la enseñanza elemental básica y adquirió disciplina en el más genuino sentido de la expresión. No sabemos si tuvo padrinos que le facilitaran encauzar sus aspiraciones en las fuerzas armadas, pero lo cierto es que logró sus objetivos y que, habilidosamente, dirigió su preparación de forma inteligente, evadiendo las especialidades puramente militares, que limitan el horizonte del hombre que hay dentro de cada soldado. Así fue que se graduó mecanógrafo y taquígrafo garantizándose un futuro si dejaba el uniforme.
Durante su primer destino en la guarnición de la capital, tuvo la suerte de servir en la escolta del Presidente del Gobierno -Alfredo Zayas- y de utilizar a voluntad la nutrida biblioteca de la finca presidencial. Zayas -como ya hemos dicho- lo sobrenombró Polilla, calificativo que tiene en Cuba un carácter laudatorio. Esta fama de aplicado al estudio entre los soldados le valió para que le designaran secretario de actas en la memorable asamblea en la que percibió Sergio Carbó la posibilidad de un golpe militar.
Embarcó en aquella aventura. Pero, conservando la distancia, se situaba siempre detrás de Pablo Rodríguez, que era quien daba la cara como capitán de la revuelta, mientras él esperaba su oportunidad confiado en que, las limitaciones de Rodríguez -incapaz de pronunciar un discurso y, mucho menos, redactar un documento- contribuyeran a su encumbramiento personal. Porque ya sabía donde estaba el poder y tenía conciencia de su valor como elemento decisivo en el desarrollo de los acontecimientos. Esto también explica su comedida respuesta a la sugerencia de Carbó antes de firmar una proclama de las fuerzas coaligadas contra la dictadura machadista.
La primera fase del plan batistiano para consolidar el poder pasaba por la desarticulación de los grupos "de acción" que sobrevivieron a la lucha contra Machado y estaban impregnados del prestigio de la victoria. La eliminación física de sus principales dirigentes y la escapada a los exilios de los que vieron amenazadas sus vidas se tradujo en el primer éxito parcial conseguido por el gobierno militar en esa dirección. Paralelamente, Batista maniobró con inteligencia para desactivar hasta donde fuera posible las leyes grausistas, sin suprimirlas para no irritar a la población e ir ganando tiempo hasta conseguir galvanizar la vida pública.
En el ínterin de este período, se había producido la Guerra Civil Española y un millar de jóvenes cubanos, muy politizados, viajó a la península para integrarse en las Brigadas Internacionales que defendían la República. Este hecho también facilitó las cosas al gobierno que se quitó de encima la presión de estos combativos activistas y así la pax batistiana ganó espacio sin mucha resistencia.
En abril de 1939 la guerra en España terminó y los brigadistas cubanos regresaron a La Habana marcados por aquella experiencia dramática. Asimismo, muchos españoles, en un flujo ininterrumpido, siguiendo los más excéntricos itinerarios, arribaron a la Isla para vivir el exilio. En lo que a los "retornados" respecta, no tardaron el volver a sus andanzas, mientras muchos exiliados españoles se integraban al laborantismo en organizaciones y grupos.
Pero ahora era Europa la que estaba al borde de la guerra y las naciones del continente americano veían renacer las expectativas de una rápida recuperación económica a expensas de la hecatombe en el Viejo Mundo. La maquinaria industrial norteamericana se afincaba aceleradamente y sus requerimientos de materias primas superaban todas las previsiones. El azúcar, el tabaco, los alcoholes y los metales no ferrosos, pero estratégicos, iban a proporcionar al país una posibilidad antes sólo vislumbrada, de un rápido desarrollo económico.
Una fuerte corriente migratoria se produjo entonces y, a la Isla, comenzaron a llegar hombres y mujeres de las más diversas regiones del mundo: jamaicanos y haitianos de las islas vecinas, chinos, judíos, árabes, etcétera.
En medio de tal optimismo y con los cabos atados Fulgencio, mejor asesorado esta vez, convocó una Asamblea Constituyente e hizo al legislativo asumir las leyes del año 1933 con el beneplácito de los sectores vinculados a su dictadura. Así que, cuando estalló la guerra en Europa, Cuba estaba pacificada, debidamente organizada y con todo su potencial productivo dispuesto para aprovechar la ocasión. Un período de Vacas Gordas que iba a propiciar el triunfo de la candidatura de Batista en las elecciones presidenciales que se anunciaban para el período 1940-44.
Don Ramón Grau volvió a ser el adversario a derrotar. Esta vez en su condición de candidato a la presidencia del gobierno por el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), fundado en 1933 en la Universidad de La Habana a partir de la plataforma histórica del fundado en 1892 por José Martí para dirigir la guerra por la independencia de Cuba y Puerto Rico.
Aunque de su precedente apenas tomaba las siglas y alguna que otra concepción, los Auténticos, representaban una opción fiable que apoyaba su discurso en el recuerdo de los sucedidos en el transcurso del tiempo durante la primera administración de Don Ramón. Pero las limitaciones de proyección Auténticas todavía hoy giran sobre el mismo círculo vicioso y continuan -¡a estas alturas!- reprochando a Batista su herencia mulata -en palabras de Mongo Grau, sobrino de Don Ramón-, antes de ocuparse de los sucedidos y de las fechorías que, según ellos, cometieron los batistianos para alterar los resultados en el conteo de votos electorales y garantizar el triunfo de su candidato. Mongo Grau habla de colegios electorales incendiados y millares de boletas alteradas. También se acusa al Partido Socialista Popular de apoyar a Batista, algo absolutamente cierto y lógico después de haber sido legalizado por el gobierno en funciones, actuando ambas partes en sintonía con el idilio modélico Stalin-Roosevelt.
Ganó Batista aquellas elecciones, pero también ganaron los Auténticos que, a partir de entonces, ampliaron sus bases considerablemente. Como estaba previsto, el estallido de la Segunda Guerra Mundial estimuló las actividades económicas en América y Cuba, tan lejos de Dios como próxima a los EE.UU, se benefició en estas circunstancias. Los inversores extranjeros ahuyentados con la aplicación de las leyes de 1933 volvieron a casa y un notable crecimiento de la industria y los servicios se tradujo en un estado de bienestar económico hasta entonces desconocido. Los precios del azúcar subieron como la espuma durante aquellos cuatro años de legislatura y, con la demanda, el aumento de la producción se trajo consigo un replanteamiento de las infraestructuras, la multiplicación de la actividad agropecuaria con la desaparición del desempleo rural y el incremento de los servicios en las urbanizaciones. La producción de energía eléctrica superaba ahora, muchas veces, el registro de los años anteriores y los medios de transporte automotores, públicos y privados, causaban por su gran número admiración.
Los generales de Batista, la nueva casta militar surgida de la revolución del 33 constituían, junto a sus oficiales, un ariete que despejaba cualquier duda acerca de la debilidad o fortaleza del régimen. Negros y mulatos muchos entre ellos, de origen humilde la mayoría, las elevadas posiciones que ocupaban en las fuerzas armadas reivindicaban las insatisfacciones heredadas desde 1901, cuando el gobierno interventor norteamericano licenció arbitrariamente a la gran masa de soldados mambises, en inmensa mayoría negros y mulatos por considerar, en palabras de Don Manuel Moreno Fraginals, que era una fuerza no controlada y no reconocida oficialmente, pero imposible de ignorar. Añadiendo el mismo autor: "un primer paso, aparentemente inocente para solventar la situación fue no mencionar el color de la piel en las planillas de licenciamiento. De esta manera se evitaba que alguien, contando expedientes, diera razón a España cuando afirmó que la Guerra de Cuba era Guerra de Razas".
Ante la luz de estos razonamientos, se comprende perfectamente el origen de la popularidad de Batista entre ciertos estamentos de la sociedad cubana. Si lo echó todo a perder forzando a cada momento las circunstancias o porque a veces las acciones de sus subordinados se le escapaban de las manos, eso no significa que pueda obviarse el rol que, como personaje principal, en su momento, jugó en el proceso natural de desarrollo de las fuerzas sociales y la integración de la nacionalidad cubana.
Bibliografía
1.- "Fabulario. Retrato de una época".
Mario Kuchilán.
Ediciones Huracán. La Habana 1967.
2.- "Mongo Grau. Cuba desde 1930".
Mongo Grau.
Editorial Agualarga 1997.
3.- "Retorno a la Alborada".
Raúl Roa.
La Habana 1965.
4.- "La Revolución del 30 se fue a Bolina".
Ídem.
5.- Programa de la Joven Cuba.
6.- Artículos publicados en la revista Bohemia.
El primer empleo del joven Rubén Zaldívar lo fue el de guardabarreras de ferrocarril en su localidad de residencia, el poblado de Banes, ubicado en la zona más oriental de la Isla. Cómo, cuándo y por qué ingresó en el ejército son tres preguntas de las cuales sólo la última no necesita respuesta, aunque posteriormente, cuando se hizo famoso, se aclarara la figura de su presumible progenitor como la de un sargento del Ejército Libertador que sirvió a las órdenes del general Maceo. Pero ni siquiera sus apologistas han querido urgar demasiado en este pasado tormentoso y han preferido siempre dejarlo todo entre brumas, insistiendo en las dificultades y el interés por superarlas de nuestro biografiado.
Se ha fijado como su fecha de nacimiento el día 16 de enero de 1901. Se sabe que ingresó en el ejército veinte años después y que, en 1925, consiguió agenciarse en unas oposiciones el empleo de Cabo. Así fue trasladado, desde la cuarta compañía del Batallón número 1 de la guarnición de La Habana, a la Guardia Rural, un cuerpo en el que, un año más tarde, ascendió a Sargento.
En el ejército encontró la seguridad económica y las posibilidades de superación que su humilde progenitora no le pudo ofrecer. Aprendió a leer y escribir, recibió la enseñanza elemental básica y adquirió disciplina en el más genuino sentido de la expresión. No sabemos si tuvo padrinos que le facilitaran encauzar sus aspiraciones en las fuerzas armadas, pero lo cierto es que logró sus objetivos y que, habilidosamente, dirigió su preparación de forma inteligente, evadiendo las especialidades puramente militares, que limitan el horizonte del hombre que hay dentro de cada soldado. Así fue que se graduó mecanógrafo y taquígrafo garantizándose un futuro si dejaba el uniforme.
Durante su primer destino en la guarnición de la capital, tuvo la suerte de servir en la escolta del Presidente del Gobierno -Alfredo Zayas- y de utilizar a voluntad la nutrida biblioteca de la finca presidencial. Zayas -como ya hemos dicho- lo sobrenombró Polilla, calificativo que tiene en Cuba un carácter laudatorio. Esta fama de aplicado al estudio entre los soldados le valió para que le designaran secretario de actas en la memorable asamblea en la que percibió Sergio Carbó la posibilidad de un golpe militar.
Embarcó en aquella aventura. Pero, conservando la distancia, se situaba siempre detrás de Pablo Rodríguez, que era quien daba la cara como capitán de la revuelta, mientras él esperaba su oportunidad confiado en que, las limitaciones de Rodríguez -incapaz de pronunciar un discurso y, mucho menos, redactar un documento- contribuyeran a su encumbramiento personal. Porque ya sabía donde estaba el poder y tenía conciencia de su valor como elemento decisivo en el desarrollo de los acontecimientos. Esto también explica su comedida respuesta a la sugerencia de Carbó antes de firmar una proclama de las fuerzas coaligadas contra la dictadura machadista.
-¿Le pongo General? -le preguntó Sergio Carbó-.Desde principios de 1934 hasta finales de 1940 la isla de Cuba estuvo sometida a los dictámenes de un gobierno militar maquillado de civilismo y liderado tras bambalinas por Fulgencio Batista, apoyado por la oligarquía criolla y un sector muy importante de la población que, a través del ejército, los cuerpos de seguridad y los servicios públicos mejoró sus condiciones de vida a expensas del negocio a que daba lugar la política.
-Déjeme de Coronel -fue la respuesta de Fulgencio-.
La primera fase del plan batistiano para consolidar el poder pasaba por la desarticulación de los grupos "de acción" que sobrevivieron a la lucha contra Machado y estaban impregnados del prestigio de la victoria. La eliminación física de sus principales dirigentes y la escapada a los exilios de los que vieron amenazadas sus vidas se tradujo en el primer éxito parcial conseguido por el gobierno militar en esa dirección. Paralelamente, Batista maniobró con inteligencia para desactivar hasta donde fuera posible las leyes grausistas, sin suprimirlas para no irritar a la población e ir ganando tiempo hasta conseguir galvanizar la vida pública.
En el ínterin de este período, se había producido la Guerra Civil Española y un millar de jóvenes cubanos, muy politizados, viajó a la península para integrarse en las Brigadas Internacionales que defendían la República. Este hecho también facilitó las cosas al gobierno que se quitó de encima la presión de estos combativos activistas y así la pax batistiana ganó espacio sin mucha resistencia.
En abril de 1939 la guerra en España terminó y los brigadistas cubanos regresaron a La Habana marcados por aquella experiencia dramática. Asimismo, muchos españoles, en un flujo ininterrumpido, siguiendo los más excéntricos itinerarios, arribaron a la Isla para vivir el exilio. En lo que a los "retornados" respecta, no tardaron el volver a sus andanzas, mientras muchos exiliados españoles se integraban al laborantismo en organizaciones y grupos.
Pero ahora era Europa la que estaba al borde de la guerra y las naciones del continente americano veían renacer las expectativas de una rápida recuperación económica a expensas de la hecatombe en el Viejo Mundo. La maquinaria industrial norteamericana se afincaba aceleradamente y sus requerimientos de materias primas superaban todas las previsiones. El azúcar, el tabaco, los alcoholes y los metales no ferrosos, pero estratégicos, iban a proporcionar al país una posibilidad antes sólo vislumbrada, de un rápido desarrollo económico.
Una fuerte corriente migratoria se produjo entonces y, a la Isla, comenzaron a llegar hombres y mujeres de las más diversas regiones del mundo: jamaicanos y haitianos de las islas vecinas, chinos, judíos, árabes, etcétera.
En medio de tal optimismo y con los cabos atados Fulgencio, mejor asesorado esta vez, convocó una Asamblea Constituyente e hizo al legislativo asumir las leyes del año 1933 con el beneplácito de los sectores vinculados a su dictadura. Así que, cuando estalló la guerra en Europa, Cuba estaba pacificada, debidamente organizada y con todo su potencial productivo dispuesto para aprovechar la ocasión. Un período de Vacas Gordas que iba a propiciar el triunfo de la candidatura de Batista en las elecciones presidenciales que se anunciaban para el período 1940-44.
Don Ramón Grau volvió a ser el adversario a derrotar. Esta vez en su condición de candidato a la presidencia del gobierno por el Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), fundado en 1933 en la Universidad de La Habana a partir de la plataforma histórica del fundado en 1892 por José Martí para dirigir la guerra por la independencia de Cuba y Puerto Rico.
Aunque de su precedente apenas tomaba las siglas y alguna que otra concepción, los Auténticos, representaban una opción fiable que apoyaba su discurso en el recuerdo de los sucedidos en el transcurso del tiempo durante la primera administración de Don Ramón. Pero las limitaciones de proyección Auténticas todavía hoy giran sobre el mismo círculo vicioso y continuan -¡a estas alturas!- reprochando a Batista su herencia mulata -en palabras de Mongo Grau, sobrino de Don Ramón-, antes de ocuparse de los sucedidos y de las fechorías que, según ellos, cometieron los batistianos para alterar los resultados en el conteo de votos electorales y garantizar el triunfo de su candidato. Mongo Grau habla de colegios electorales incendiados y millares de boletas alteradas. También se acusa al Partido Socialista Popular de apoyar a Batista, algo absolutamente cierto y lógico después de haber sido legalizado por el gobierno en funciones, actuando ambas partes en sintonía con el idilio modélico Stalin-Roosevelt.
Ganó Batista aquellas elecciones, pero también ganaron los Auténticos que, a partir de entonces, ampliaron sus bases considerablemente. Como estaba previsto, el estallido de la Segunda Guerra Mundial estimuló las actividades económicas en América y Cuba, tan lejos de Dios como próxima a los EE.UU, se benefició en estas circunstancias. Los inversores extranjeros ahuyentados con la aplicación de las leyes de 1933 volvieron a casa y un notable crecimiento de la industria y los servicios se tradujo en un estado de bienestar económico hasta entonces desconocido. Los precios del azúcar subieron como la espuma durante aquellos cuatro años de legislatura y, con la demanda, el aumento de la producción se trajo consigo un replanteamiento de las infraestructuras, la multiplicación de la actividad agropecuaria con la desaparición del desempleo rural y el incremento de los servicios en las urbanizaciones. La producción de energía eléctrica superaba ahora, muchas veces, el registro de los años anteriores y los medios de transporte automotores, públicos y privados, causaban por su gran número admiración.
Los generales de Batista, la nueva casta militar surgida de la revolución del 33 constituían, junto a sus oficiales, un ariete que despejaba cualquier duda acerca de la debilidad o fortaleza del régimen. Negros y mulatos muchos entre ellos, de origen humilde la mayoría, las elevadas posiciones que ocupaban en las fuerzas armadas reivindicaban las insatisfacciones heredadas desde 1901, cuando el gobierno interventor norteamericano licenció arbitrariamente a la gran masa de soldados mambises, en inmensa mayoría negros y mulatos por considerar, en palabras de Don Manuel Moreno Fraginals, que era una fuerza no controlada y no reconocida oficialmente, pero imposible de ignorar. Añadiendo el mismo autor: "un primer paso, aparentemente inocente para solventar la situación fue no mencionar el color de la piel en las planillas de licenciamiento. De esta manera se evitaba que alguien, contando expedientes, diera razón a España cuando afirmó que la Guerra de Cuba era Guerra de Razas".
Ante la luz de estos razonamientos, se comprende perfectamente el origen de la popularidad de Batista entre ciertos estamentos de la sociedad cubana. Si lo echó todo a perder forzando a cada momento las circunstancias o porque a veces las acciones de sus subordinados se le escapaban de las manos, eso no significa que pueda obviarse el rol que, como personaje principal, en su momento, jugó en el proceso natural de desarrollo de las fuerzas sociales y la integración de la nacionalidad cubana.
Bibliografía
1.- "Fabulario. Retrato de una época".
Mario Kuchilán.
Ediciones Huracán. La Habana 1967.
2.- "Mongo Grau. Cuba desde 1930".
Mongo Grau.
Editorial Agualarga 1997.
3.- "Retorno a la Alborada".
Raúl Roa.
La Habana 1965.
4.- "La Revolución del 30 se fue a Bolina".
Ídem.
5.- Programa de la Joven Cuba.
6.- Artículos publicados en la revista Bohemia.
La Pentarquía y Batista. Portela, Irizarri, Franca, Grau, Carbó y Batista. Foto publicada en la revista Bohemia.
Batista se dirige a la multitud desde el balcón del Palacio Presidencial, a su izquierda Carlos Prío Socarrás y don Ramón Grau San Martín, a su derecha Carlos Miguel de Céspedes.
Una foto poco conocida de Batista y sus oficiales en los años 30.
Manifestación en apoyo del gobierno de Batista.
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